El Grupo Nuevo Curso de Desarrollo (GNDC), urgió a un cambio de política económica e hizo un llamado a la Cámara de Diputados, al Senado a que El Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos para 2021 tenga como objetivos principales la recuperación económica y social.

Información publicada en https://masreformasmejortrabajo.mx/index.php/autoridad/gobierno/item/2960-urge-cambio-de-politica-economica-y-que-la-ley-de-ingresos-2021-impulse-medidas-para-la-recuperacion-economica-y-de-empleos-gndc

http://www.nuevocursodedesarrollo.unam.mx/docs/GNCD_2020.10.08_PorUnCambioUrgente.pdf


Por Silvia Arzate y Gabino Jiménez

12 agosto 2020

Así, el Poder Legislativo, sus grupos Parlamentarios y la sociedad mexicana deben debatir con la altura de miras dada la emergencia nacional propiciada por la pandemia, planteó.

Ese pacto podría, además, contribuir a mejorar el diálogo entre la sociedad y el gobierno, y propiciar la inversión y el crecimiento.

Mientras más tiempo pase sin que se reoriente la política económica y, en especial, las medidas de restricción del gasto público, más graves serán el deterioro económico y de las condiciones laborales, advirtió, el GNCD, integrado por especialistas, catedráticos y académicos universitarios.

Esta adversa situación debe corregirse para salir pronto de esta crisis para generar condiciones de crecimiento del empleo y de los ingresos de las familias, fortalecer la provisión de servicios públicos, en particular los de salud, y para transformar las bases del desarrollo nacional.

El grupo también urgió a poner en marcha un programa de ampliación del gasto público a la altura de la emergencia, lo que supone incrementar el déficit público para 2020.

Se requiere, además, un presupuesto y un programa para 2021 que fortalezca considerablemente dicho impulso ampliando el espacio fiscal.

Es de fundamental importancia, al mismo tiempo, garantizar que la deuda y las finanzas públicas se mantengan en una trayectoria sostenible, lo que incidiría en una mejor percepción de los mercados, agregó.

Otra medida que debe ser aplicada lo antes posible es el resarcimiento de los ingresos de la población más afectada por el deterioro del empleo, impulsar la economía en el corto plazo para preservar fuentes de ocupación, y mantener la deuda en límites razonables como proporción del PIB, son objetivos que pueden lograrse de manera simultánea, expuso.

Y para financiar el déficit de 2020 y parcialmente el de 2021 se puede recurrir, por una parte, a la línea de crédito flexible de bajo costo disponible en el FMI y, por la otra, a financiamiento directo del Banco de México, agregó.

Adicionalmente, planteó, la banca puede cooperar con la recuperación no solo otorgando más crédito a empresas y personas sino también apoyando el financiamiento de un mayor déficit público.

Los recursos adicionales movilizados también pueden ampliar el financiamiento de la banca de desarrollo, para favorecer la reactivación productiva del sector industrial. Diversos países, tanto en Europa como en América Latina, han recurrido a expedientes similares sin castigo por parte de los mercados, indicó.

El Grupo Nuevo Curso de Desarrollo (GNDC), hizo hincapié en que el funcionamiento de la arquitectura financiera internacional impone prudencia en la gestión de la deuda a los países menos ricos, en particular de la deuda externa. La gravedad de la recesión que la pandemia ha provocado, sin embargo, ha vuelto improrrogable establecer una forma de cooperación entre las autoridades fiscal y monetaria, que atribuye a las segundas la tarea de seleccionar formas de financiamiento del déficit público que reduzcan en lo posible la emisión de deuda.

El debate y la adopción de una reforma fiscal que le dé viabilidad al endeudamiento de corto plazo y permita detonar el crecimiento económico a mediano plazo debe convertirse en uno de los ejes principales del programa hacendario para 2021, subrayó El Grupo Nuevo Curso de Desarrollo (GNDC).

Es de vital importancia, en la pandemia, un cambio urgente de la política económica que lleve a repensar el papel de las autoridades monetarias y fiscales de apoyar directamente a empresas, a fin de preservar empleos, y facilitar una transformación de la estructura productiva acorde con un desarrollo sustentable y mantener moderadamente al alza los salarios reales, remarcó.

Es imprescindible tomar medidas inmediatas para proteger el empleo y el ingreso de los trabajadores que han quedado desempleados o subocupados, así como apoyar a los trabajadores informales que han visto caer sus ingresos. La gran mayoría de ellos se ubica en los estratos de más bajo salario y son altamente susceptibles de pasar a una situación de pobreza, hizo hincapié.

Esto implica, por otra parte, ayudar a proteger la sobrevivencia del mayor número posible de fuentes de trabajo para que, en su momento, pueda iniciarse más rápidamente la recuperación.

El impulso para la recuperación sostenida difícilmente vendrá solo del consumo privado. Si bien muchas de las ocupaciones informales se retomarán con cierta rapidez, su nivel previo de ingreso tardará en alcanzarse en tanto no se reactiven las percepciones de la mayoría de la población. 1 Véase: Grupo Nuevo Curso de Desarrollo, “Propuestas frente al Covid-19.” 28 de marzo de 2020.

Es necesario, pues, movilizar recursos en el muy corto plazo para proteger los ingresos familiares, preservar fuentes de empleo y –pari passu con un desconfinamiento prudente– reactivar la economía.

La expansión del gasto público debe concentrarse en: i) robustecer al sector salud; ii) apoyar directamente a los millones de familias que siguen afectadas por los despidos laborales o el recorte de sus remuneraciones; y iii) ayudar a empresas privadas a preservar fuentes de trabajo con apoyos directos, además de créditos.

Al mismo tiempo que se ponga en marcha la reactivación, es necesario definir un nuevo curso de desarrollo, incluyendo un conjunto de reformas como un seguro de desempleo de emergencia, un ingreso básico para las familias más pobres, y otras de tipo financiero destinadas a fortalecer la banca de desarrollo, la política industrial y regional, así como otras dimensiones y aspectos de la política económica y social para un crecimiento incluyente y sustentable.

También podría instrumentarse un programa emergente de inversión en infraestructura, utilizando información disponible en la propia banca de desarrollo y en grupos de ingeniería y empresas privadas de la construcción.

Iniciar los debates para una reforma que amplíe el espacio fiscal. Aun cuando es factible movilizar más recursos de forma inmediata para lo que resta de 2020, el espacio fiscal es reducido frente a las necesidades de la emergencia –y las de larga data–, así como frente a los compromisos de gasto que se enfrentan.

Una reforma fiscal que finque las bases de una nueva economía incluyente y sustentable necesita ser producto de un amplio pacto entre las fuerzas políticas y sociales y los Grupo Nuevo Curso de Desarrollo.

Mientras más tiempo pase sin que se reoriente la política económica y, en especial, las medidas de restricción del gasto público, El Grupo Nuevo Curso de Desarrollo (GNDC), advirtió que más graves serán el deterioro económico y de las condiciones laborales, más intensa será la profundización de la pobreza y la desigualdad y más tardaremos en salir de esta grave situación.

La contención fiscal que podría ser aconsejable en tiempos normales, no lo es en estas circunstancias extraordinarias y los programas sociales que han sido de ayuda a los grupos vulnerables, ante la pandemia, resultan insuficientes, se requiere un cambio urgente de la política económica, insistió.

Sólo en abril, 12.5 millones de personas quedaron desocupadas y perdieron sus ingresos; entre 10 millones (CONEVAL) y 16 millones de personas (PUED-UNAM) cayeron en una situación en la que sus ingresos totales no alcanzan para cubrir el costo de la canasta alimentaria básica, y el PIB registró en el segundo trimestre una caída de 18.9% frente al mismo trimestre de 2019, la mayor desde que se tiene registro.

Ante la pandemia, el confinamiento y sus efectos sobre la economía eran inevitables. La magnitud del daño, sin embargo, dependía, y aún depende, de la puesta en marcha de medidas adicionales o alternativas de política económica que lo reduzcan, explicó.

El cierre definitivo de empresas, antes solventes, dificulta el reingreso de la población a los puestos de trabajo; es siempre arduo recuperar la pérdida de ingresos provenientes de empleos formales o de actividades informales.

De ahí la necesidad de adoptar una estrategia de emergencia para lo que resta de 2020 y para 2021. La economía mexicana no se recuperará espontáneamente, de forma rápida. La reactivación podría ser más lenta de lo deseado; está condicionada a que se controle la propagación del COVID-19, a que no haya rebrotes o nuevas oleadas, resaltó .

El Grupo Nuevo Curso de Desarrollo (GNDC), informó que la inversión privada, por su parte, acentuó su larga declinación desde la segunda mitad de 2018, descenso que se ha agudizado en 2020. En el contexto de una enorme ampliación de la capacidad ociosa, escasas perspectivas de repunte de la demanda y gran incertidumbre, la inversión difícilmente crecerá por sí misma en los próximos meses.

La entrada en vigor del TMEC en el marco del conflicto entre Estados Unidos y China puede tener efectos positivos sobre la exportación y la inversión extranjera directa, pero lo más probable es que éstos, de ocurrir, se vean en el mediano plazo. Las exportaciones dependerán de la evolución de la economía estadounidense que, según el FMI, no recuperará su nivel de actividad previo a la pandemia antes de 2022.

Debemos impedir que persista el círculo vicioso de caídas en el empleo, el ingreso y la producción que puede dar lugar a una depresión de larga duración, finalizó El Grupo Nuevo Curso de Desarrollo (GNDC), conformado por Rolando Cordera (coordinador), Eugenio Anguiano, Julia Carabias, Cuauhtémoc Cárdenas, José Casar, Fernando Cortés, Enrique del Val, Mauricio de Maria y Campos, Saúl Escobar, Mario Luis Fuentes, Carlos Heredia, David Ibarra, Clara Jusidman, Juan Carlos Moreno, Brid Jorge Eduardo Navarrete, José A. de Oteyza, Carlo Panico, Enrique Provencio, Norma Samaniego, Francisco Suárez , Dávila Carlos Tello Macías.

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