Por Valeria González Cervantes

28/02/2022 

La Oxfam recalcó que las aplicaciones deben hacer que sus trabajadores alrededor del mundo cuenten con las condiciones y derechos laborales mundiales, mientras que el Gobierno de México debe exigir que se remunere de manera justa el trabajo de los repartidores. También pidió a la sociedad general que consuma las aplicaciones que sí puedan garantizar derechos laborales a sus trabajadores además de un empleo digno y un salario justo. 

Ciudad de México, 28 de febrero (SinEmbargo).- Mientras que las aplicaciones de entregas a domicilio continúan acumulando ganancias millonarias en México, el salario promedio de sus repartidores es de poco más de 2 mil pesos semanales, lo que provoca que más de la mitad de ellos no puedan satisfacer sus necesidades básicas.

De acuerdo con un estudio de la Oxfam, titulado “Este futuro no applica” las y los repartidores de aplicaciones en México —como lo son Rappi, Uber Eats, Didi Food, entre otras— enfrentan precariedad laboral y vulnerabilidad, pero con la promesa por parte de sus empresas de tener flexibilidad y autonomía en su trabajo. Sin embargo, el análisis arrojó que en promedio cada repartidor o repartidora trabaja en promedio 6 días y 40 horas a la semana, con una media de 6 a 8 horas diarias dentro de la aplicación para recibir pedidos.

La organización internacional resaltó que cada una de las aplicaciones genera millones de dólares en el país gracias a sus 350 mil repartidores en todo el país, más las comisiones que cobra a los restaurantes a quienes les reparte, pero sus empleados repartidores cobran muy bajos pagos por el número de horas empleadas. Además, las empresas no les otorgan protección social ni prestaciones, por lo que se ven vulnerables ante cualquier situación.

“La promesa de las empresas de ‘ser tu propio jefe o jefa’ esconde una precariedad laboral alarmante, ya que no hay un reconocimiento como empleados o empleadas pese a que cumplen con lo que la ley define como trabajo subordinado”, explicó la Oxfam, que destacó que las empresas tampoco proporcionan herramientas de trabajo —moto o bicicleta en la mayoría de los casos—, y por ende, las y los repartidores deben cubrir dicho costo más los gastos de mantenimiento del vehículo, más la mochila transportadora, teléfono celular celular y paquetes de datos para tener conexión a Internet y poder trabajar.

En el análisis de caso se resalta que en total una persona repartidora por aplicación digital ganaría cerca de 2 mil 562 pesos semanales, pero a esta cantidad se le deben restar el pago de comisiones y gastos que solicita la empresa a cada trabajador, por lo que cada persona quedaría con 2 mil 086 pesos finales, con una mediana de mil 700 pesos, es decir, un aproximado de 53 pesos por hora trabajada. Si se toma de referencia línea de pobreza por ingresos mensual (de agosto de 2021) del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 55 por ciento de las personas encuestadas para el reporte de Oxfam México  (casi mil encuestas a repartidores y 30 entrevistas a propietarios de negocios) no contaría con los ingresos suficientes para satisfacer sus las necesidades básicas, si este trabajo es su única fuente de ingreso.

De las personas repartidoras encuestadas, 38 por ciento consideran que sus ingresos familiares están en el rango de 6 mil 750 pesos al mes o menos y 37 por ciento entre 6 mil 751 y 10 mil 300 pesos al mes, pero apuntan que éstas cifras dependen de cuánto decidan trabajar. “Las utilidades que generan las personas repartidoras (mediana de mil 700 pesos) se encuentran por debajo del salario promedio semanal de los empleos en la Ciudad de México, a saber, de 2 mil 208 pesos”, destaca el estudio.

Las cifras enfatizan la precariedad de los pagos, por lo que al menos el 22 por ciento de las personas encuestadas reportaron tener otros empleos además de ser repartidoras, lo cual las pone en una situación aún más precaria y de pobreza de tiempo.

En cambio, las empresas están valuadas en millones de dólares, y aunque sus cuantías son globales y no reportan sus ganancias por región, México ha sido un importante mercado. En el caso de Rappi, a un año de su llegada al país (2016) este mercado ya aportaba el 50 por ciento de las ganancias de Rappi Global. La empresa de origen colombiano está valorada en alrededor de 3 mil 500 millones de dólares, con un aumento en sus ingresos netos del 98.41 por ciento en 2020. Rappi es catalogada como la segunda mejor empresa de reparto para los trabajadores, pese a las condiciones.

A la llegada de las aplicaciones de reparto, la primera razón de las personas para unirse como trabajadores era por la flexibilidad de horario, sin embargo, con el paso de los años, y agudizándose en tiempos de pandemia, ha crecido la proporción de personas que se unieron por situación de desempleo. Foto: Oxfam México.

Por otro lado, se estima que en 2019 el valor total de Uber era de entre 80 mil millones y 91 mil millones de dólares. La Oxfam recordó que recientemente Uber adquirió Cornershop por un monto de casi 3 mil millones de dólares, pero la transacción representa una ganancia para la empresa estadounidense ya que ahora cuenta con más mercado cautivo y más ganancias potenciales, especialmente porque las visitas a aplicaciones y sitios como Cornershop en México registraron un crecimiento promedio entre febrero y octubre de 2020 de 229 por ciento cada semana, con picos de incremento de hasta 350 por ciento, según datos de la Asociación Mexicana de Venta Online, además se reportó que en 2021 aumentó 40 por ciento anual la preferencia a la compra en línea de los pedidos del supermercado.

Finalmente, está Didi Food, que además es la tercera aplicación mejor calificada por los trabajadores. De acuerdo con su último reporte, está valorada en 62 mil millones de dólares. Además, en junio de 2021 la empresa asiática se incorporó al listado de la Bolsa de Nueva York y su debut fue el mayor de una empresa China en Estados Unidos desde la salida de Alibaba en 2014. A partir de su entrada a la Bolsa de Nueva York se estima que el valor de la empresa crezca a 70 mil millones de dólares según The Wall Street Journal, sin embargo, otros medios valoran a la empresa en 100 mil millones; en la misma línea, la empresa comenzó a cotizar en el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) de la Bolsa Mexicana de Valores, por lo que se espera que continúe aumentando su valor.

“Como podemos observar, estas grandes plataformas han aumentado su riqueza en miles de millones de dólares. En cambio, las personas repartidoras que trabajan como “socias” de estas plataformas ganan en promedio 30 pesos por pedido. Tomando como referencia la mediana anual de utilidades de las personas repartidoras, obtuvimos que sus ingresos20 representan el 6.21 por ciento, 1.27 por ciento y el 0.26 por ciento del valor global de Rappi, Uber y Didi, respectivamente”, detalló la Oxfam.

DESPROTECCIÓN Y FALSAS PROMESAS

La organización resaltó que preocupa que las personas repartidoras no están afiliadas a ningún servicio de salud pública, por lo que ellos deben pagar su propio seguro de gastos médicos, seguro de automóvil o motocicleta de ser necesario —pero con los bajos salarios esto representa un gasto fuerte—, más el pago de sus impuestos, que usualmente requiere el pago de honorarios de contaduría, lo cual en total representa hasta 24 por ciento de sus ingresos.

Usualmente las personas repartidoras se ven expuestos a la violencia de las calles, a las condiciones de tráfico y las climáticas —sobre todo en temporada de lluvias—, y en el caso de las mujeres también se enfrentan a la violencia de género y el acoso, por lo que como medida de protección reducen sus horarios de trabajo y delimitan sus rutas, lo que se traduce a menores ingresos semanales.

En ese sentido, en septiembre de 2021, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) firmó un convenio con las empresas Didi, Uber, Beat y Rappi para que sus empleados puedan contar con seguridad social, sin embargo, es bajo integración voluntaria a la prueba del Régimen Obligatorio del Seguro Social de personas trabajadoras independientes, es decir, se les seguirá considerando como personas “socias” de tales empresas, por lo que no es como tal una prestación social.

Pese a toda la precariedad laboral a la que se enfrentan los y las repartidoras, el servicio tuvo una mayor relevancia desde hace dos años, con el inicio de la pandemia de COVID-19. El boom de las plataformas tuvo su auge durante el confinamiento, pero se ha mantenido. De acuerdo con la información pública de Uber, las entregas continuaban demostrando solidez de consumo incluso cuando las restricciones de COVID-19 disminuyeron, en todo el mundo los pedidos aumentaron 10 por ciento a comparación del mismo trimestre del año pasado. Las y los consumidores activos mensuales en la plataforma crecieron casi un 50 por ciento del segundo trimestre de 2020 al segundo trimestre de 2021. Los restaurantes activos de Uber “entregas” crecieron más del 60 por ciento en comparación con el mismo trimestre del año anterior, superando los 750 mil establecimientos. De igual modo, la publicidad de los establecimientos por medio de Uber ha crecido, llegando a 84 mil establecimientos con publicidad activa.

La Organización pidió a la sociedad que sólo consuman servicios de empresas que puedan garantizar que dan derechos laborales a sus empleados. Foto: Oxfam México.

Por esta situación, no sólo aumentó el trabajo, sino también el número de empleados en estas aplicaciones, ya que al menos el 37 por ciento de las personas encuestadas por Oxfam México declararon laborar como repartidor debido a que se encontraban desempleados. En contraste, sólo un 26 por ciento de los repartidores mencionaron que ingresaron a este trabajo buscando complementar sus ingresos y 33 por ciento, un trabajo con flexibilidad de horarios.

En detalle por años, en 2016 la proporción de flexibilidad de horarios e ingresos complementarios (30 por ciento para ambas) era mayor a la de desempleo (sólo 26 por ciento), y aunque este último indicador subió hasta 10 puntos porcentuales en 2019 (36 por ciento), para 2021 se ubicó en casi 10 puntos más arriba, en un 44 por ciento.

El análisis muestra que la proporción de personas que eligieron ser repartidores por la flexibilidad de horarios está bajando debido a que es una falsa promesa. Si bien pueden decidir sus horarios y días de trabajo, la demanda de pedidos tiene un comportamiento específico, por lo que –según algunos de los encuestados por Oxfam– de no conectarse en ciertos horarios supone menos trabajo y de igual modo, menos ganancias.

Además de los retos ya mencionados arriba, las personas repartidoras también se enfrentan a discriminación y malos tratos por parte de los empleados de los restaurantes y de las personas a quienes les hacen las entregas. Varias de las personas encuestadas por Oxfam declararon que son tratados de forma despectiva y grosera por quienes trabajan en los restaurantes, y que la situación empeora muchas veces cuando el comercio al que se dirigen está dentro de una plaza, ya que el personal de seguridad del lugar también suele ser grosero.

Las y los repartidores reportaron que muchas veces pierden tiempo debido a que en el caso de restaurantes no bajan a entregar los pedidos hasta que sean más de 3 o 5, por lo que ellos tienen que esperar sin poder trabajar en otro pedido en ese momento.

“Este reporte muestra los claroscuros de una industria y un modelo de negocio que llegó para quedarse. Por eso es extremadamente importante visibilizar esta situación y mejorar el modelo de trabajo de las plataformas, pero también el sistema laboral y del acceso a derechos de nuestro país. Las empresas, las autoridades y la sociedad en general deben impulsar una agenda universal de protección social que permita, por un lado, mantener la flexibilidad laboral deseada por las y los repartidores y, por el otro, garantizar los derechos sin distinción”, destacó Alexandra Haas, directora ejecutiva de Oxfam México.

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