Por: Manuel Fuentes 

2/5/2023 · 

Apenas transcurrió el 1º de mayo y todavía resonaba el canto alegre de los patrones: ¡Arriba la reforma laboral!, ¡Eureka! ¡Mayor control empresarial! Contaron los segundos que faltaban para que fenecieran más de 100 mil contratos colectivos de trabajo: ¡Cinco! ¡Cuatro! ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno! ¡Empresas sin contratos colectivos ni sindicatos!

Se podían escuchar los golpes de copas de los empresarios brindando por la bendita austeridad republicana, que impactó en menores posibilidades para agendar las consultas laborales y pudieran acudir los tan escasos verificadores frente a la infinidad de centros de trabajo a nivel nacional… No se dieron abasto.

Se acabaron cuatro años de legitimación sin que los trabajadores pudieran solicitar por su cuenta las legitimaciones de Contratos colectivos, todo por medio de sus líderes, y hasta con la venia del patrón.

Datos del contrato colectivo, del patrón, del domicilio donde rige, revisar las fechas color verde, las que siguen “con disponibilidad”, indicar el horario de la consulta y por último suspirar de haber podido enviar a tiempo la información.

El primero de mayo, los trabajadores acompañados de sus sindicatos marcharon para ser vistos, para ser escuchados. Este año no resonaron las botas de la mayoría de los obreros en las manifestaciones. Muchos dirigentes prefirieron guardar la protesta, porque hay poco que celebrar.

¿Cuántos contratos colectivos se legitimaron? El Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral reporta 17 mil, 11. En el apartado de “En trámite de legitimación”, es decir los que pueden tener un estatus de consulta pendiente, programada, autorizada o realizada en espera de dictaminación alcanza los 18,190. Al final, no se cumplió el reto. 

Los trabajadores, a quienes se les dijo que los contratos no legitimados antes del primero de mayo se darían por terminados, no entienden que su evento fue programado en julio. -¿Existe o no nuestro contrato? En medios de comunicación dicen que se dieron por terminado, ¿nuestros votos no valen?

El primero de mayo se venció el plazo para registrar eventos de consulta de legitimación, el treinta y uno de julio es el último día en que los trabajadores emitirán su voto para así conservar o rechazar su contrato colectivo de trabajo.

¿Cómo suena el dos de mayo? Inicia con susurros que se convierten en gritos: ¡Constancias de Representatividad! Los sindicatos que no alcanzaron a agendar sus consultas de legitimación a toda prisa imprimen las hojas para que los trabajadores respalden su solicitud. 

Esos Sindicatos de “sorpresa”, que se aparecen únicamente con los trabajadores cuando requieren su voto, pero no están presentes para solucionar los problemas de los “representados”. De esos líderes sindicales que ni saludan ni mucho menos hacen consensos con la base trabajadora, cuando su cargo es gracias a la decisión mayoritaria de éstos últimos.

En un país donde pululan aún sindicatos que prometen a los trabajadores dignificar sus condiciones mejores condiciones laborales, a cambio de una simple ilusión. 

¡Firma aquí, te conseguiré mejores derechos!, el representante sindical le susurra al trabajador. El obrero, confundido, firma por tercera vez y pregunta: – ¿Cuántos sindicatos más me pedirán hacerlo? Hasta el patrón me hizo firmar en hojas de esas.

La Ley Federal del Trabajo en su artículo 390 bis explica que, para la celebración de un nuevo contrato colectivo de trabajo, se requiere conseguir una Constancia de Representatividad, respaldada por la firma de al menos el 30% de los trabajadores a quienes se les aplicaría.

La terminación de los contratos colectivos de trabajo impactará sin lugar a dudas en que el trabajador tenga que negociar individualmente con la empresa, disminuirá el respeto a los derechos laborales e incrementos salariales. La pérdida de los contratos colectivos no legitimados aumentará el control patronal, es decir agravará las condiciones de trabajo.

Mujeres trabajadoras que sufren a la fecha acoso laboral, riesgos de trabajo, pérdida de su empleo por estar embarazadas o violación de sus derechos laborales, no contarán con una voz colectiva que sirva de contrapeso y logre mejores acuerdos para ellas e incluso para sus familias. Tampoco los trabajadores sin organización sindical.

El dos de mayo es el inicio de una nueva era de una reforma laboral que estaba destinada a acabar con los contratos colectivos de protección y solo creó paraísos patronales sin contratación colectiva ni sindicatos.

De otros avatares

Un día después del 1º de mayo, la Dra. Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México autorizó dar un duro golpe a la justicia laboral en la Ciudad de México: despedir a todos los presidentes de las Juntas Especiales y acabar con el último resquicio de legalidad de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México.

La mayor decepción de una persona que aspira a la presidencia de la república como la Dra. Sheinbaum es no solo ignorar lo que ocurre en la oficina laboral con mayor rezago en el país, que tiene enormes carencias presupuestales sino propiciar con el despido de estos funcionarios que los cerca de 40 mil juicios laborales que gravitan en la Ciudad de México se atasquen más en el lodo de la ignominia.

Información publicada en: https://lasillarota.com/opinion/columnas/2023/5/2/despues-del-primero-de-mayo-426732.html

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *