De acuerdo con el Índice Global de Esclavitud 2023 más de la mitad de todas las personas que padecen esclavitud moderna en el mundo son mujeres.

Las mujeres y las niñas corren un riesgo desproporcionado de contraer matrimonio forzado y representan 68% de todos los casos.

María Collazos, analista e investigadora para Walk Free, la organización internacional pro derechos humanos con sede en Australia que realizó el estudio, comparte los riesgos de permitir esta práctica.

—¿Cuáles fueron los hallazgos de la investigación?

—Esta quinta edición del estudio establece que en 2021 al menos 50 millones de personas vivían en condiciones de esclavitud; 28 millones lo hacían en trabajo forzoso y 22 millones en un matrimonio sin su consentimiento. Esto es sumamente preocupante porque indica que hubo un aumento de diez millones de personas en condiciones de esclavitud en comparación con las cifras establecidas en 2016. Lo que encontramos es que ningún país del mundo responde eficazmente a la esclavitud moderna; de hecho, en la evaluación se informó de la presunta complicidad en crímenes de esclavitud moderna en 90 países.

Se reporta, indica Collazos, “que los países que integran el Grupo de los 20 (G20) importan más de 468 mil millones de dólares en productos en riesgo de ser producidos mediante trabajo forzoso, en comparación con los 354 mil millones estimados en el Índice 2018.

—El estudio reporta que entre las personas más afectadas destacan las mujeres y niñas. ¿Cuál es la situación?

—Este grupo es el más afectado en términos de las personas que son sometidas a explotación sexual, comercial y matrimonios forzosos; en este último rubro 78% son mujeres o niñas. Esto pasa en un contexto que entrelaza desastres naturales como producto del cambio climático; conflictos de gobernabilidad; ataques a la democracia… En este contexto vemos que los ataques a las mujeres y las niñas a nivel global han tenido un aumento.

Vulnerabilidades

En México, por ejemplo, “52% de las víctimas de trata son víctimas de explotación sexual y comercial; la mayoría son mujeres. También vimos que durante la crisis de la pandemia la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reportó que entre marzo y diciembre de 2020 se duplicaron los matrimonios infantiles en comparación con el mismo periodo de 2019. Vemos que las mujeres están sometidas cada vez más a este tipo de condiciones de explotación”.

—¿Cuál sería la recomendación específica para México?

—México es un caso muy interesante. Tiene avances importantes para proteger a mujeres y niñas del matrimonio forzoso. Desde hace tiempo modificó su Código Penal para aumentar los años de cárcel para las personas que obliguen a las niñas a casarse o a cohabitar con personas, ya sean niños o adultos. Sin embargo, el matrimonio infantil aún puede ocurrir, ya sea porque hay jurisdicciones que no lo han criminalizado o porque no hay seguimiento a la norma. Hay comunidades que aún entregan a las hijas en matrimonio con hombres mayores; lo hacen por un intercambio de dinero; generalmente se da en comunidades rurales donde hay poco monitoreo de seguimiento a la norma. Entonces, una recomendación sería fortalecer estos procesos de gobernabilidad para garantizar que la norma se cumpla y que el derecho de las niñas esté protegido”.

Concluye: “El nuestro es un país receptor de migrantes y este grupo tiene más posibilidades de caer en la esclavitud moderna. En México está el corredor migratorio más importante del mundo, en la frontera con Estados Unidos. Y en este sentido es importante tener en cuenta las vulnerabilidades de los grupos migratorios y los retos que estas personas enfrentan en estas rutas, pero sobre todo el papel que podemos jugar como nación a nivel mundial para evitar la esclavitud moderna”.

Información publicada en: https://www.vertigopolitico.com/columnas/notas/mujeres-y-ninas-victimas-esclavitud-moderna

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