Por Rosario Avilés

Lunes 29 de Mayo de 2023

Las razones para que un trabajador quiera sindicalizarse van desde la necesidad de pertenecer al sindicato para lograr una plaza, hasta el convencimiento de que sus intereses para elevar los estándares y niveles salariales están mejor representados de forma colectiva.

En el caso de las aerolíneas, la situación de los trabajadores es bastante desigual. Hay sindicatos de industria o de empresa que cumplen el requisito de tener contratación colectiva, pero que ante el menor problema en la operación cotidiana de la empresa no saben qué hacer. No hablemos de los salarios y las prestaciones, porque sus paradigmas son de otras industrias y es difícil que peleen por algo que desconocen. En este rubro se encuentran los llamados “contratos de protección”.

Hay otros sindicatos más específicos, los de empresa y los gremiales. Los de empresa, aunque incluyen distintos rubros, tienen en mente defender el futuro de esa fuente de trabajo. Los gremiales, por su parte, suelen ser más asertivos en sus demandas debido a la especialización y conocen a fondo las necesidades que su gremio tiene, estudian las condiciones del sector y de su especificidad y las formas de organización más adecuadas.

Hay asuntos que deben tratarse a partir de la experiencia y de los estudios que se han realizado a nivel mundial sobre problemáticas puntuales. Por ejemplo, las horas de vuelo de un tripulante, que no deben exceder 90 al mes o 1,000 en un año (nos referimos a las horas efectivas de vuelo, no de trabajo, ya que también hay que contar en estas últimas todo lo que involucra las estancias de espera en aeropuertos, el check list, las revisiones de los equipos, las pernoctas, las reservas, etc.), ya que la fatiga de vuelo puede ser letal, sobre todo en condiciones de vuelo adversas.

Y hay empresas que en su afán de ganar más, olvidan que lo más importante son sus trabajadores y que sus condiciones laborales sean óptimas, para garantizar la seguridad de las operaciones y que el servicio sea óptimo, lo cual no ocurre cuando hay prácticas de presión indebidas que estresan de más a la planta.

De estas condiciones se están quejando los trabajadores de la aerolínea de ultra-bajo costo Volaris, quienes han emplazado a huelga a la empresa para el primer minuto del viernes próximo (2 de junio) y aunque se espera una intervención de los conciliadores oficiales, la verdad es que no se sabe si llegará o no a estallar la huelga.

Por otro lado, hablan de formar otro sindicato (esta vez de empresa) ya que al que pertenecen en la actualidad es de industria y éste ha hecho poco por apoyarlos. Tienen la opción y ellos lo saben, de afiliarse a un sindicato gremial que pueda representar mejor sus intereses de acuerdo con sus especialidades.

Desde 2019, recordemos, la reforma laboral se adecuó a los lineamientos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en las fracciones 87 y 98 de libertad sindical, lo que implica que cada trabajador puede elegir su propio sindicato y éstos pueden coexistir dentro de la empresa con distintas modalidades, pero siempre respetando la libertad de afiliación. Veremos en qué termina este asunto, pero es momento de acabar con los contratos de protección. Ojalá así se entienda.

raviles0829@gmail.com

Información publicada en: https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Sindicatos-gremiales-y-aerolineas-20230529-0125.html

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