Gabriel Nava

03 de Ago, 2023

En México existe una afectación económica por ejercer la maternidad, ya que el ingreso de las mujeres disminuye progresivamente al tener hijos.

Entre las implicaciones que conlleva ser madre está el impacto negativo en los ingresos, empleo y actividades a las que se dedican las mujeres que deciden embarazarse.

Por ejemplo, en el país, una mujer sin hijos, tiene un ingreso mensual promedio de 6 mil 620 pesos.

Si decide ser madre, esa percepción económica puede aumentar hasta un 13.32 por ciento, cifra que no alanza a compensar los gastos.

Sin embargo, a partir del segundo hijo, dicha cantidad comienza a disminuir hasta reducirse en más de 30 puntos porcentuales, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) en su edición 2022.

Los recursos de las madres mexicanas se ve reducido en la medida que tienen más hijos, en el caso de los padres esto no ocurre. Ingreso promedio mensual de hombres y mujeres en México por número de hijos. Foto: Especial

En contraste, los hombres mexicanos sin hijos tienen un ingreso promedio mensual 20.87 por ciento mayor al de las mujeres en la misma situación.

El hecho de que las mujeres pierdan hasta el 31.60 por ciento de su dinero al convertirse en madres, mientras que los hombres incluso llegan a aumentar sus ingresos, muestra la desigualdad económica que existe entre la maternidad y la paternidad y en el país.

En opinión de Alexandra Hass, directora ejecutiva de Oxfam México, esta situación obedece a la carga de trabajo doméstico y de cuidado que se les asigna a las mujeres.

“La carga de cuidados es esencialmente un problema de rol social asociado con quién tiene que hacer el cuidado y eso hace que, en la edad reproductiva, las mujeres pierdan ingresos porque tienen menor acceso al mercado laboral por discriminación y por las dinámicas de trabajo formal e informal”, explica.

La alimentación de los miembros del hogar, su limpieza y mantenimiento, el lavado de la ropa y cuidado de integrantes que lo requieren, forman parte del conjunto de actividades referentes al trabajo doméstico de las mujeres; por lo que las personas de este género suelen dedicar en promedio 32.7 horas a la semana en estas tareas, según INEGI.

Las mujeres y madres en conjunto, aportan el 73.9 por ciento de las horas necesarias para cubrir el trabajo doméstico y de cuidados en los hogares mexicanos; una serie de labores que no se remuneran pero que equivalen al 26.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, monto mayor a lo que reportan actividades como el comercio o la manufactura, resalta el instituto.

El conjunto de las actividades domésticas y de cuidado que se realizan en el hogar tienen un peso económico, que se calcula, es equivalente a un poco más de la quinta parte del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Foto: Especial

Por lo tanto, el hecho de que se impongan labores domésticas y de cuidado a las mujeres y madres mexicanas provoca que su tiempo y esfuerzo se enfoque en el hogar e impida el ejercicio de otras actividades productivas, lo que se refleja en una menor incorporación al mercado laboral y, por ende, en un ingreso cada vez más reducido.

“El sistema económico está construido sobre la base de que las mujeres van a cuidar de manera gratuita y hay muchas personas que están ganando gracias a eso, pero no son las mujeres, sino las empresas, los hombres y el Estado que no pagan por ello”, expone la directora ejecutiva de Oxfam México para Reporte Índigo.

Roles de género y desigualdad

Las actividades que dentro de la sociedad son consideradas propias de las mujeres y madres se perpetúan dentro de un círculo vicioso donde a la reducción del ingreso se suma la discriminación en el mercado laboral por la capacidad reproductiva femenina, considera Margarita Garfias, madre cuidadora y coordinadora de Familias y Retos Extraordinarios A.C.

“La discriminación no empieza al ser madre, sino por la potencial maternidad que puedes tener, ya que las mujeres en edades fértiles, entre 18 y 40 años, son desplazadas por las empresas que prefieren contratar hombres, ya que las mujeres corren el riesgo de quedar embarazadas y solicitar licencia”, advierte la madre cuidadora.

Además, la coordinadora de Familias y Retos Extraordinarios A.C. señala que el trabajo doméstico y de cuidado es marginado al considerarse de manera popular como una actividad propia de las personas que no tienen la capacidad de cursar estudios o de llevar a cabo alguna actividad productiva, sin considerar que el trabajo en casa tiene su propia complejidad.

En México, ¿cuáles ciudades muestran mayor desigualdad de género en la distribución del trabajo doméstico y de cuidados?

Según @INEGI_Informa, las mujeres trabajan 3,417 horas al año y los hombres 2,907. La clave está en la distribución de labores domésticas y de cuidados.

Así, el costo económico de ejercer la maternidad en México representa una penalización que atraviesa por el ingreso, el trabajo y la propia libertad de las mujeres a determinar las diferentes actividades a las que se quieren dedicar, ya que en palabras de Garfias:

“El patriarcado nos ha enseñado que la casa es un lugar de descanso, porque así sucede para los hombres, mientras que para las mujeres es un lugar de trabajo”

Margarita Garfias

Madre cuidadora y coordinadora de Familias y Retos Extraordinarios A.C

La precariedad del trabajo en México para las mujeres que son madres

Las condiciones laborales que viven las madres mexicanas agravan la decisión de ejercer la maternidad, ya que se insertan en un mercado donde la precariedad es el común denominador.

Cuando se habla de discriminación y precarización en el empleo femenino se visibilizan la serie de desventajas y afectaciones por las que atraviesa el 70 por ciento de las mujeres, ya que todas ellas son madres, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

“Esta sociedad exige a las mujeres criar a los hijos como si no tuvieran un empleo y atender un empleo como si no tuvieran responsabilidades de cuidado, es decir, para encajar en el empleo se te pide que estés al 100 por ciento, incluso tener más disponibilidad que un hombre, porque se lo tienes que ganar por ser mujer, por estar en edad fértil y por tener responsabilidades de cuidado”, denuncia Margarita Garfias, madre cuidadora y coordinadora de Familias y Retos Extraordinarios A.C.

Lo anterior incide en que menos de la mitad de las madres mexicanas tengan un empleo o estén en busca de uno; cuestión que se complica al aumentar el número de hijos, ya que mientras el 54 por ciento de las madres con un hijo se consideran como población ocupada, apenas cuatro de cada 10 madres con cuatro hijos busca trabajo o se emplea, según un análisis sobre el tema del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

La desigualdad para las mujeres que deciden ser madres se expresa a partir de la imposibilidad de integrarse al mercado laboral, hacerlo en condiciones precarias o abandonar la posibilidad de seguir desarrollándose profesionalmente. Foto: Especial

Además, las condiciones de trabajo en las que logran insertarse no suelen ser las óptimas, ya que la maternidad marca la pauta para la informalidad, pues el 50 por ciento de las mujeres que con hijos están ocupadas en empleos sin seguridad social o prestaciones, cifra que aumenta a 84 por ciento si tienen 5 hijos o más.

“Cuando la mujer tiene la responsabilidad del cuidado y manutención de los hijos busca maneras de emplearse y muchas de las oportunidades que han encontrado lo han hecho en la informalidad, ahí es donde podemos ver las penalizaciones por ser una mujer con hijos en México y en el mercado laboral”, explica Fernanda García, coordinadora de Mujer en la economía del IMCO.

Por lo tanto, el costo económico de ser madre en México implica un impacto negativo en la decisión de trabajar o de continuar desarrollándose en el ámbito laboral, explica la coordinadora García, ya que en una encuesta realizada por el instituto detectaron que 51 por ciento de las madres consultadas revelaron haber pausado su carrera profesional.

Un nuevo enfoque

La asignación de los trabajos domésticos y de cuidado por ser mujer genera que una gran cantidad de madres mexicanas opten por dejar de laborar y se dediquen exclusivamente al hogar, cuestión que impacta negativamente en sus ingresos y refuerza las creencias de una debilidad por su condición de género.

Ante esta situación, han surgido iniciativas que se enfocan en lograr la reinserción laboral y la equidad en los trabajos domésticos para visibilizar y superar el costo que implica ejercer la maternidad en el país, además de disminuir la desocupación femenina.

“Actualmente somos más que una plataforma que conecta mujeres con empleos, también brindamos recursos y herramientas para mejorar sus habilidades y expandir sus oportunidades laborales”, explica Regina Cabal, cofundadora de Momlancers.

El proyecto, en que el ya se han registrado más de siete mil madres mexicanas y que ha colaborado con un centenar de empresas, muestra que prejuicios como los sesgos de género conscientes e inconscientes, el techo de cristal y la falta de confianza en las mujeres pueden superarse si existe un acompañamiento técnico, pero también empático.

Los programas de reinserción laboral con enfoque de género se perfilan como una alternativa ante el panorama precario y las afectaciones que sufren en sus ingreso las mujeres mexicanas por el hecho de convertirse en madres. Foto: Especial

Cabal relata que una de las beneficiarias de la iniciativa que se enteró que estaba embarazada tuvo un ataque de ansiedad al percatarse de que su ritmo de trabajo, que era 100 por ciento presencial de ocho a cinco y con checador cuatro veces al día, impactaría severamente en su crianza y salud.

Además, al intentar cambiar las políticas, también cayó en cuenta que los tomadores de decisiones son hombres.

El último dato disponible sugiere que en el país la población femenina desocupada asciende a 645 mil personas, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), entre ellas, una gran cantidad son madres que buscan consolidar sus ingresos y poder darle la vuelta a la serie de desventajas que viven producto de la desigualdad económica y los roles de género.

Por ello, los proyectos que llevan a cabo programas de reinserción laboral figuran como una de las alternativas para poder saldar el costo económico que implica ser madre en México, donde no solo se castiga el ingreso y el empleo, sino que sigue vigente una enorme brecha de género en la que por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer obtiene apenas 65.

Información publicada en https://www.reporteindigo.com/reporte/el-costo-economico-de-ser-mama-en-mexico-y-las-desigualdades-que-enfrentan/

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