Por: SemMéxico

Fecha: 19/09/2023

Alrededor de 600 costureras perdieron la vida entre pesados rollos de tela y las estructuras que se derribaron a las 7:19 horas

La “industria de la indumentaria” hoy 600 mil trabajadoras subcontratadas:  390 mil no tienen salarios y 65 por ciento son mujeres

Sara Lovera*

SemMéxico, Ciudad de México, 19 de septiembre, 2023.- Hace 38 años, textual, se levantaron de los escombros las trabajadoras de la costura. Hace 38 también se levantaron las mujeres telefonistas. El sismo del 19 de septiembre puso a prueba no sólo la respuesta de un gobierno, el de Miguel de la Madrid, sino a la justicia obrera.

Alrededor de 600 costureras perdieron la vida entre pesados rollos de tela y las estructuras que se derribaron a las 7:19 horas, cuando el primer turno de trabajadoras había comenzado su jornada. Unas diez telefonistas quedaron atrapadas en el edificio de la calle de Victoria, en el corazón de la ciudad, donde se hallaba la base central del servicio telefónico.

Recordar a unas y otras, sin conmiseración, es verlas plenas y empoderadas frente a una desgracia “natural” y como siempre lo que está detrás: la negligencia, la irregularidad, la corrupción. Los talleres de costura se mostraron plenamente, en su interior las peores formas de trabajo, ahora llamado eufemísticamente, trabajo precario o indecente. Ahí, se precisó, había mal trato, castigos, pagos miserables y una combinación de trabajo a pago semanal con pago a destajo: resultado 11 o 12 horas por jornada y lo que hoy sería a precios constantes 900 pesos a la semana.

En Teléfonos de México se abrió la grieta definitiva entre la modernización tecnológica y el ajuste estructural. Las operadoras, 38 años después, son un puñado entre más de 34 mil trabajadores y trabajadoras. La reestructuración implicó lo que también para ocultar el sentido se llamó “jubilación anticipada” y sin embargo la capacidad de organización permitió a las telefonistas varias cosas: ir a otros puestos, recibir capacitación, salvar su contrato colectivo y mantener un gremio, con todo, unido. Y más aún, las telefonistas lograron introducir lo que hoy se llama visión de género en su contrato de trabajo. Y fueron promotoras de una corriente sindical feminista. No sin esfuerzo.

Las costureras fundaron varias cooperativas y un sindicato. Crearon reglas laborales totalmente nuevas y sólo la corrupción hizo posible que tal y tan importante proyecto no pudiera crecer y ampliarse, combinado con la realidad de la industria del vestido abatida por la apertura comercial y el ingreso millonario de ropa proveniente de China, en los últimos 35 años.

Esta narrativa sólo por recordar sin victimismo, que es posible que la confianza y capacidad de las mujeres, enfrentadas a situaciones límite, consiguen generar cambios hacia adelante. De las dirigentes telefonistas, Rosario Ortiz ha sido diputada suplente y diputada federal; ha laborado en la Secretaria del Trabajo y Fomento al Empleo del Distrito Federal, convencida de la lucha obrera, como fuente de bienestar, politización y cooperación a la democracia, sin eufemismos. Es hoy dirigente de la Red de Mujeres Sindicalistas.

¡Nadie tenía idea¡ Hace 8 meses en un salón de la colonia Narvarte se citó a una “pasarela de moda”, y quienes asistieron no encontraron, en bellas modelos, diseños de primavera o de otoño, sino a un grupo de mujeres que presentaron en improvisadas cartulinas, datos duros sobre la explotación de más de 400 mil trabajadoras de esa industria que incluye calzado, indumentaria y accesorios, y donde todavía entre quienes laboran sin salario, el 65 por ciento son mujeres!

Hace 10 meses, se hizo la primera demostración pública de esta situación, por  lo que hubo que leer mensajes de datos duros sobre la condición laboral, la precariedad de las trabajadoras de lo que hoy, eufemísticamente se llama industria de la indumentaria; hace 38 años el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria de la Costura, la Confección  del Vestido, Similares y Conexos 19 de septiembre, denunció, documentó y demostró que ahí, en los talleres del vestido había una  explotación que no tenía límites. Algo cambio, pero muy poco.

Hoy hay  datos duros de cientos de fábricas, y  la  Circula Feminista de Análisis Jurídico,  informó al Senado de la República, en un foro de “análisis” que las condiciones de quienes laboran en “la industria de la moda”, son idénticos a lo que sucedía hace 40 años, más de 600 mil trabajadoras están subcontratadas y de 390 mil que lo hacen sin salario, 65 por ciento son mujeres; que las jornadas son extenuantes y que esa industria que propone a la sociedad paradigmas de prestigio y estatus social, tiene como fondo trabajo precario, inhumano y sin derechos laborales.

De la lucha de las costureras hay claroscuros. Hablé con algunas mujeres dirigentes originarias de aquel sindicato, su vida cambió, individualmente, pudieron crecer, ver otros horizontes y algunas de ellas siguen militando en el movimiento social feminista; otras continuaron en las fábricas abriendo camino a las trabajadoras, unas más, como Lupe Conde, enseñó corte y confección en las escuelas técnicas. Evangelina Corona, quien encabezó al sindicato nacional, fue asambleísta y todavía a su avanzada edad continuaba laborando en una dependencia pública. Murió el 5 de enero de 2021.

Miles y miles a lo largo de estos 38 años perdieron el empleo y sus huellas se perdieron. Pero cada una, integrante o trabajadora de las más de 300 fábricas que estuvieron levantadas durante 3 años, en un campamento en plena avenida Tlalpan, seguramente contribuyó a una corriente que 38 años después ha podido abrir al trabajo político de género, cientos de espacios donde las mujeres están conscientes de que el trabajo por la igualdad empieza a tener sentido.

En 2015 hubo un conversatorio sobre el sismos de 1985, ahí también se recordó cómo decenas y cientos de vecinas del centro se levantaron para rearmar sus casas derruidas por el terremoto; conocieron a otras mujeres, siguen en la pelea urbana, construyen casas, armaron solidaridades y sus hijas e hijos, encontraron otras rutas. De ellas Yolanda Tello fue diputada; se crearon varias organizaciones sobrevivientes al tiempo y a las contradicciones. Hoy aparecieron hace unas semanas en una reunión de sindicatos independientes y reafirmaron su decisión de rescatar la contratación colectiva. Se sienten unidas a lo que hoy se llama industria de la moda.

Los sismos del 85 dejaron más. Según los analistas y quienes tomaron nota y siguieron las huellas de estas nuevas conciencias, han coincidido en que esa grieta profunda y “natural” producida el 19 de septiembre de 1985, hizo que se levantara una luz de democracia y reorganización de grupos, trabajadoras, asociaciones civiles y nació una nueva alternativa política de izquierda. Que ha dado sus frutos. Me dirán que está en crisis, si claro, las crisis nos abren nuevas ventanas y nuevos caminos, habría que abonar en positivo al futuro.

Con partes publicadas el 7 de septiembre de 2015

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