Por la Red de Mujeres Sindicalistas

Las trabajadoras del hogar han sido una parte vital pero invisibilizada de nuestra sociedad a lo largo de la historia. No obstante, en los últimos años ha surgido una creciente conciencia sobre la necesidad de reconocer y proteger sus derechos. Con motivo de la conmemoración de las Trabajadoras del hogar este 30 de marzo, desde la Red de Mujeres Sindicalistas queremos revisar el contexto histórico mundial y mexicano, la situación actual de las trabajadoras con las reformas nacionales y destacaremos los beneficios que ofrecen los Convenios 189 y 190 de la OIT.

Durante siglos, las trabajadoras del hogar han desempeñado un papel fundamental en el sostén de los hogares de muchas familias alrededor del mundo. Sin embargo, su labor ha sido subvalorada y relegada a una posición de invisibilidad. A lo largo de la historia, han sido víctimas de explotación, discriminación y abuso. La falta de regulaciones y protección ha perpetuado la vulnerabilidad de estas trabajadoras.

Durante la época colonial, en América la utilización para la servidumbre doméstica de las mujeres indígenas, a las que se sumaron posteriormente las mujeres afrodescendientes, sobrevivió con la modernidad en la forma del empleo doméstico discriminado y no valorado socialmente. De acuerdo con datos de la Organización de los Estados Americanos, hasta fines del siglo XX la mayoría de los países de la región discriminaban legalmente a las trabajadoras del hogar, ayudando a que muchas de las ideas, opresiones y prejuicios de otra época a se mantuvieran hasta nuestros días.

En México, la historia de las trabajadoras del hogar presenta similitudes con la situación global. Durante décadas, estas mujeres han realizado una labor esencial en la crianza de los hijos, el cuidado de los ancianos y la limpieza de los hogares, sin recibir el reconocimiento ni la protección adecuada. La falta de regulaciones ha dejado a muchas de ellas en situaciones precarias, sin acceso a derechos laborales básicos y expuestas a abusos.

A pesar de los avances en la lucha por los derechos de las trabajadoras del hogar, aún persisten desafíos significativos a nivel mundial. Muchas de ellas siguen sin contar con contratos laborales formales, salarios justos y protección social. Esta situación se agrava aún más para aquellas trabajadoras migrantes, quienes enfrentan mayores barreras y vulnerabilidades. La falta de reconocimiento y regulación adecuada perpetúa la explotación y la discriminación.

Desde la Red, hemos dado cuenta de cómo la situación de las trabajadoras del hogar ha comenzado a recibir mayor atención en los últimos años. Hemos acompañado sus procesos de lucha que avanzaba al mismo tiempo de la reforma en 2019; en 2019 se aprueba la reforma al Capitulo XIII Personas Trabajadoras del Hogar, en 2022 se reforma la Ley del Seguro Social, se reforma la Ley del Infonavit en 2023, han sido avances muy importantes, falta por avanzar, para garantizar sus derechos laborales, como el acceso a salarios mínimos profesionales, seguridad social, jornadas de 8 horas, días de descanso, derecho a sindicalizarse. No obstante, aún queda mucho por hacer para garantizar una protección integral efectiva y una igualdad real en este ámbito laboral.

En agosto de 2015 las trabajadoras del hogar crearon el primer sindicato nacional en México, SINACTRAHO. Asimismo, los instrumentos internacionales ratificados por México, como los Convenios 189 y 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) son la ley suprema para la protección de las trabajadoras del hogar en el país y a nivel internacional. Estos convenios reconocen los derechos laborales de estas trabajadoras, promoviendo el trabajo decente, la igualdad de trato y la eliminación de la discriminación. Además, fomentan la regulación y supervisión efectiva de este sector, garantizando condiciones de trabajo con espacios libres de violencia laboral y acoso sexual.

En conclusión, es inimaginable prescindir de las trabajadoras del hogar desempeñando un trabajo tan esencial en nuestra sociedad. Es fundamental reconocer que las trabajadoras del hogar merecen las mismas protecciones y derechos laborales que cualquier otro trabajador en el país. La promulgación de leyes y la adopción de los Convenios de la OIT son pasos importantes en la dirección correcta, pero no son suficientes, el mayor desafío es el cumplimiento de todas las leyes para que las trabajadoras gocen de todos los derechos humanos laborales.

Para lograr un cambio real, desde la Red consideramos que es necesario que los gobiernos, los empleadores y la sociedad en general se comprometan a garantizar la igualdad de trato, salarios justos y condiciones laborales dignas para las trabajadoras del hogar. Esto implica invertir en programas de capacitación, promover la educación y concientización sobre sus derechos, y establecer mecanismos efectivos de supervisión y regulación.

Además, es importante fomentar una cultura de respeto y valoración hacia las trabajadoras del hogar. Reconocer su labor y contribución a la sociedad es fundamental para construir una sociedad más justa e igualitaria.

En última instancia, el camino hacia la plena protección y ejercicio de los derechos de las trabajadoras del hogar requiere de un esfuerzo conjunto y continuo. Como sociedad, debemos trabajar juntos para eliminar la discriminación, la explotación y la invisibilidad que han enfrentado durante demasiado tiempo. Es a través de la acción colectiva que podremos construir un futuro en el que todas las trabajadoras del hogar gocen de la dignidad y el respeto que merecen.

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