Por la RMS

Cada 1º de mayo, el Día del Trabajo y el Día Internacional de las Personas Trabajadoras, significan una oportunidad para reflexionar sobre los logros y desafíos en el ámbito laboral. En el contexto mexicano, este día adquiere una importancia especial, ya que el país ha experimentado reformas laborales significativas y ha promovido la igualdad de género en el mundo del trabajo. En ocasión de estos días, recordar las luchas históricas para garantizar los derechos laborales, así como analizar la perspectiva actual de los mismos es fundamental para crear consciencia de lo que se quiere y hacia a dónde vamos. 

El Día Internacional de los Trabajadores se celebra oficialmente en 80 países, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) explica que esta fecha fue establecida en París en 1889 por parte del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional como un homenaje a los Mártires de Chicago, un grupo de sindicalistas condenados a muerte por manifestarse e irse a una huelga que comenzó justamente el 1º de mayo de 1886.

En el caso de México, la historia nos coloca un 1º de mayo de 1913, cuando la Revolución Mexicana estaba en curso, la Casa del Obrero Mundial reunió a distintas organizaciones, sindicatos e intelectuales a conmemorar este día internacional, sin embargo, en México aún no estaba reconocido oficialmente. 

Ese día, los obreros no acudieron a trabajar y alrededor de 25 mil personas protestaron en las calles para exigir derechos laborales a la Cámara de Diputados, tales como una jornada de ocho horas o el pago por accidentes de trabajo.

Años después, las quejas se convirtieron en políticas públicas con la promulgación de la Constitución de 1917, en la que se reguló el trabajo con el artículo 123. Pero, fue hasta 1923 que el Gobierno de México reconoció el Día del Trabajo de manera oficial y lo estableció como día de descanso obligatorio.

Este hecho marcó un camino de reformas y de derechos ganados para las personas trabajadoras. Entre algunos logros están, la jornada máxima de siete horas para el trabajo nocturno, prohibición para que menores de 14 años laboren, goce de al menos un día de descanso por seis de trabajo, protección especial para embarazadas, salario mínimo libre de embargo, reparto de utilidades, pago de horas extras, derecho a la huelga, formación de sindicatos, entre otros.

Las reformas que el gobierno, los sindicatos, los y las legisladoras, organizaciones y activistas defensoras de derechos humanos laborales, las y los trabajadores han impulsado el fortalecimiento de los derechos laborales, ampliar la protección social y fomentar la creación de empleos dignos. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, persisten desafíos en la implementación efectiva de estas reformas y en la garantía de condiciones laborales equitativas para todas las personas trabajadoras.

Uno de estos desafíos es la igualdad de género en el trabajo. La Ley Federal del Trabajo establece el derecho al trabajo digno, la igualdad salarial y la prohibición de cualquier forma de discriminación. Sin embargo, la realidad en muchos sectores laborales y empresas no reflejan estos avances. 

Las mujeres enfrentan brechas salariales, segregación ocupacional, inestabilidad laboral, falta de acceso a la seguridad social y discriminación en el acceso a puestos de decisión al interior de sus organizaciones sindicales y más. Además, la violencia política y el acoso sexual en el lugar de trabajo continúan siendo problemas alarmantes que afectan fundamentalmente a las mujeres. Es fundamental redoblar los esfuerzos para garantizar el derecho al trabajo digno y la construcción de espacios laborales libres de cualquier forma de discriminación y violencia.

Garantizar la igualdad de género en el trabajo no solo recae en el gobierno, las organizaciones sindicales y las empresas, sino que también requiere la participación activa de la sociedad en su conjunto. Es responsabilidad de todas las personas promover una cultura laboral inclusiva, libre de discriminación y violencia. Debemos fomentar la sensibilización, la educación y el diálogo para cambiar los estereotipos de género arraigados y construir entornos laborales igualitariosy justos.

En este Día del Trabajo, es importante recordar que las mujeres trabajadoras en México contribuimos con nuestro trabajo a generar la riqueza de este país. Debemos reconocer su dedicación y esfuerzo, y trabajar juntos para crear un entorno laboral más justo e igualitariopara todas y todos.

Desde la Red de Mujeres Sindicalistas celebramos este 1 de mayo como un día para seguir avanzando en el reconocimiento de nuestros derechos y en la exigencia del derecho al trabajo digno para las y los trabajadores en México.

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