04 de septiembre de 2024
El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024 en el Apartado 3 “Economía” delinea el impulso de la reactivación económica, el mercado interno y el empleo a partir de una política de recuperación salarial y una estrategia de creación masiva de empleos productivos, permanentes y bien remunerados.
En este sentido, el Programa Sectorial de Trabajo y Previsión Social (PSTPS) 2020-2024 estableció en su objetivo prioritario 3 la recuperación de poder adquisitivo de los salarios mínimos y los ingresos para mejorar la calidad de vida de las y los trabajadores. La meta de este objetivo para 2024 es cubrir al 100% el porcentaje que representa el salario mínimo respecto a la Línea de Pobreza por Ingresos Urbana (LPIU) familiar en términos reales.
En 2019 el incremento para el salario mínimo general nacional fue de 16.2%, de 20% en 2020, de 15% en 2021, de 22% en 2022 y de 20% tanto en 2023 como en 2024. Además, en 2019 se creó la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN), donde los incrementos fueron de 100% en 2019, 5% en 2020, 15% en 2021, 22% en 2022 y de 20% tanto en 2023 como en 2024.
Desde el 1° de enero de 2024 el salario mínimo es de 374.89 pesos diarios en la ZLFN y de 248.93 pesos diarios en el resto del país, cantidades que se encaminan a garantizar la calidad de vida de una familia mexicana.
Los incrementos de los años recientes han tenido un impacto sustancial en la vida de la población trabajadora y sus familias, en especial de quienes menos ganan. El 10% de las personas aseguradas en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que menos gana ha visto su salario promedio incrementarse en 146% en la ZLFN y en 73% en el resto del país a partir de la nueva política salarial; mientras que, el crecimiento del salario promedio de las personas aseguradas en el IMSS ha sido de 18.3%. Entre 2018 y 2022, 5.1 millones de personas salieron de la pobreza, de acuerdo con datos oficiales de Coneval; de éstas, 4.1 millones se debieron a la nueva política salarial, según un estudio de Conasami.
Por otro lado, se ha comprobado que la nueva política salarial ha ayudado a cerrar las brechas salariales de género, especialmente para las mujeres que menos ganan, ya que una mayor proporción de mujeres trabajadoras ganan un salario mínimo respecto a los hombres. De acuerdo con un estudio de Conasami, los incrementos de los salarios mínimos han reducido la brecha salarial de género en 20% a nivel municipal y en 55.5% en aquellos municipios con los salarios más bajos.
Además, es imprescindible mencionar que no se han encontrado efectos adversos en el empleo e inflación dados los aumentos al salario mínimo.
En este sentido, el análisis técnico realizado por la Conasami sugiere que los incrementos a los salarios mínimos superiores a la inflación deben mantenerse, si bien moderando el ritmo respecto a los años recientes, se debe garantizar que nunca más se ubiquen por debajo de la inflación para evitar una nueva pérdida de su poder adquisitivo, como ocurrió entre 1976 y 1999.
Información publicada en https://www.gob.mx/conasami/articulos/informe-de-gestion-gubernamental-2018-2024-376829?idiom=es
