Por

Fermín Alejandro García

abril 25, 2022

Mayo será un mes de mucha tensión y conflicto al interior del Colegio de Bachilleres del Estado de Puebla (Cobaep) al estar puesta en marcha una estrategia para desarticular al sindicato de esta institución, encabezado por Moisés Guerrero Gutiérrez, y crear una nueva organización gremial que busca quedarse con la representación de los 2 mil 300 trabajadores del Cobaep. Hasta ahora, están dadas las condiciones para que estalle esa disputa que es encabezada por Ángel Martínez Nolasco.

Dicho conflicto se inscribe en una vieja rivalidad que tiene el siguiente antecedente: entre los años de 1995 a 2006, el Sindicato de Trabajadores del Colegio de Bachilleres del Estado de Puebla era una poderosa organización política porque era uno de los brazos derechos del PRI para ganar elecciones. En ese entonces, había dos personajes que controlaban a la agrupación gremial: Alberto Guerreo Gutiérrez, a la cabeza, y Refugio Rivas Corona, como segundo al mando.

En el año 2006, Alberto Guerrero –que ya había sido líder gremial y director del Cobaep—se va de candidato del PRI a diputado federal de Teziutlán, en donde sufre una estrepitosa derrota a manos del PAN, lo cual lo llevó a romper con el Partido Revolucionario Institucional y con Refugio Rivas Corona, quien para ese entonces ya tenía el control de la Secretaría General del sindicato del gremio.

Cuatro años más tarde, Guerrero llamó a votar a los trabajadores del Cobaep a favor del entonces candidato del PAN a gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, como una manera de ejercer venganza contra el grupo político de Mario Marín Torres, quien era el mandatario saliente y puso de abanderado del tricolor a su incondicional, Javier López Zavala.

Y una vez que Moreno Valle se instaló e la gubernatura de Puebla ordenó una persecución política contra Refugio Rivas Corona, que implicó quitarle la toma de nota a su dirigencia, lo intentó meter a la cárcel y se ordenó el despido de docenas de sus seguidores.

Al final ambos personajes acabaron fuera del PRI, distanciados y enfrentados entre ellos, además de ser perseguidos por el morenovallismo. Alberto Guerrero acabó distanciado de Rafael Moreno Valle Rosas y años más tarde entró a la 4T. Mientras que Refugio Rivas se fue a Tlaxcala a donde fue diputado local y dirigente del Partido Movimiento Ciudadano.

Ahora, aunque sea de manera indirecta se vuelven a encontrar y tal vez otra vez se enfrentarán por la representación laboral de los trabajadores de los 37 planteles del Cobaep.

El actual dirigente del sindicato es Moisés Guerrero Gutiérrez, el hermano del Alberto Guerrero.

Y Ángel Martínez Nolasco, quien busca acabar con la representación gremial de Moisés Guerrero, es un discípulo de Refugio Rivas Corona.

Se prepara un nuevo sindicato

Moisés Guerrero Gutiérrez es tal vez el peor líder sindical de toda la vida del Colegio de Bachilleres.

El líder gremial fue electo el 30 de julio de 2019 y un mes tarde, impugnaron su dirigencia, misma que ha generado un eterno litigio, que lleva 31 meses sin que se pueda resolver y he dejado a la agrupación sin la toma de nota. Mañana se expondrá en este espacio las causas de ese recurso legal.

Guerrero se ha convertido en un dirigente sindical ausente. Casi en un fantasma. No tiene autoridad legal para representar ante los trabajadores ante la Dirección del Colegio de Bachilleres y tampoco ha cultivado el acercamiento con las bases gremiales.

Para la mayoría de los trabajadores simplemente no hay un sindicato que los defienda y los represente. Moisés Guerrero rara vez aparece en público y no tiene autoridad ante nadie. A muchos les extraña que siendo hermano de Alberto Guerrero tiene esa conducta displicente.

Ese marasmo de los hermanos Moisés y Alberto Guerrero Gutiérrez ha dejado un vacío de poder, que ha empezado a ser aprovechado por su antiguo rival: Refugio Rivas Corona.

Quien impugnó la dirigencia de Moisés Guerrero fue Ángel Martínez Nolasco, un docente que entre los años de 2006 y 2010, estuvo al frente de la coordinación jurídica del Cobaep. Por cierto, en esa época ganó una fama de represor, pues en contubernio con el entonces director del colegio, Omar Álvarez Arronte, despidieron a poco más de 150 trabajadores por motivos políticos.

Ahora, desde hace unas semanas y al parecer con el apoyo de Refugio Rivas, ha realizado reuniones en varios de los planteles del Cobaep, logrando reunir a pequeños grupos de trabajadores para organizarlos en dos sentidos: pedirles que soliciten su desafiliación al sindicato del colegio y días más tarde acudan a la asamblea constitutiva de una nueva organización gremial.

El objetivo de Ángel Martínez Nolasco es solicitar ente la autoridad laboral el registro de un nuevo sindicato del Cobaep y desde esa organización, generar una desbandada que deje sin militantes a la agrupación de Moisés Guerrero. Todo eso se tiene planeado para que acontezca en los primeros 15 días del próximo mes de mayo, es decir en la antesala de la culminación del presente ciclo escolar.

Lo que se quiere es una venganza. Cuentan que el propio Ángel Martínez ha definido que le va a dar “un golpe de Estado” al sindicato de los hermanos Guerrero.

Se dice que la fuerza política de Ángel Martínez no es cosa de otro mundo, a lo mucho tendría de su lado unos 300 trabajadores, pero que de acuerdo con la legislación laboral le da amplias posibilidades de constituir un nuevo sindicato e intentar arrebatarles el poder gremial la familia Guerrero Gutiérrez.

Por eso mayo va a ser un mes muy caliente –no solo por las condiciones climatológicas— en el Colegio de Bachilleres.

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