Tuvo efecto positivo duplicar en 2019 el minisalario en la frontera: Cepal 

La duplicación del salario mínimo en la franja fronteriza norte del país decretada en 2019 – de 88.36 a 176.72 pesos– tuvo un efecto “positivo” en la mejora de los ingresos de toda la población ocupada de Tijuana, según un estudio de la (Cepal) en México.

Mireya Cuéllar / ‘La Jornada' Baja California 

Obreros de una maquiladora en Tijuana, ciudad fronteriza que resistió los efectos de la pandemia, entre otras razones por contar con una proporción mayor de empleo formal, según un estudio de la Cepal. Foto Gonzalo Rivera /'Lindero Norte'

Tijuana, BC., La duplicación del salario mínimo en la franja fronteriza norte del país decretada en 2019 –cuando pasó de 88.36 a 176.72 pesos– no tuvo un impacto inflacionario ni generó desempleo, como se dijo durante muchos años; al contrario, tuvo un efecto “positivo” en la mejora de los ingresos de toda la población ocupada de Tijuana, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en México.

El análisis, presentado este fin de semana en el Colegio de la Frontera Norte, revela que la ciudad no tiene problemas graves de desempleo (menos de 3 por ciento); la tasa de informalidad laboral es muy inferior a la nacional (38 por ciento frente a 57) y el ingreso promedio de la población ocupada supera en casi una cuarta parte el registrado en el país.

Además, con los indicadores tradicionales “es posible afirmar que la ocupación no resultó tan afectada aun en los peores momentos de la pandemia en 2020, aunque ésta tuvo alto costo humano”, señala el documento Informalidad laboral y precarización social en Tijuana, que es un diagnóstico de la situación de los trabajadores en tres años y toma de referencia antes y después del incremento de 100 por ciento al salario y la contingencia sanitaria.

Durante la exposición del estudio realizado por los investigadores Gerardo Ordoñez y María del Socorro Velázquez, el coordinador de Investigaciones de la Cepal, Pablo Yanet Rizo, hizo hincapié en “no asumir que porque la precariedad laboral es menor en esta ciudad que en otras del país, la situación es óptima”.

Al respecto, el escrito incluye datos sobre el “costo humano” que provocó mantener un dinamismo económico durante la pandemia. Y es que en Tijuana el comercio y los servicios concentran poco más de 60 por ciento de la población ocupada y alrededor de 27 por ciento está en la industria maquiladora, sector declarado prioritario y que por tanto siguió operando en varias etapas de la emergencia por el coronavirus.

En la ciudad se ensamblaron miles de respiradores artificiales que México estuvo obligado a exportar en plena crisis; como resultado, la tasa de contagio en Tijuana fue de 56 por ciento superior al promedio nacional; además, los niveles de mortalidad y letalidad del virus en el municipio fueron 3.7 y 2.4 veces mayores a los registrados en el resto del país; es decir, mientras en el promedio nacional de cada 100 que enfermaron por covid-19 murieron 11, en Tijuana perdieron la vida 26.

El secretario de Salud estatal en ese momento, Alonso Pérez Rico, reconoció que la mayoría de las personas que perecieron en la entidad al 15 de mayo de 2020 prestaban sus servicios en empresas maquiladoras y de manufactura de exportación; de 519 fallecidos, 432 pertenecían a éstas, refiere el análisis.

Asimismo, establece que estos datos ponen en evidencia dos problemas; uno tiene que ver con la falta de acciones del gobierno estatal y de las compañías, “para imponer y acatar la suspensión de labores en actividades no esenciales, y en su caso, establecer medidas sanitarias” que implicaran mantener sana distancia en los centros de trabajo.

La segunda, de índole estructural, revela “una disociación entre el de-sempeño económico, el crecimiento poblacional y la capacidad de las instituciones, en este caso de salud, para proveer los servicios necesarios”.

La investigación muestra también que Tijuana, pese a su desarrollo económico, está rezagada en infraestructura hospitalaria, pública y privada, respecto de Monterrey, que dispone de casi cuatro veces más consultorios y camas de hospital por cada 10 mil habitantes.

Aun así, las cifras exponen que Baja California y en particular esta ciudad fronteriza resistió mejor los efectos de la pandemia, entre otros motivos, por tener mayor proporción de empleo formal, que hace posible que entre 70 y 75 por ciento de los empleados subordinados tengan acceso a prestaciones como servicio médico, aguinaldo, vacaciones pagadas, y un poco más de 40 por ciento reciba reparto de utilidades.

Al margen de la información difundida por la Cepal, cabe recordar que en mayo de 2021 México y Estados Unidos pusieron en marcha el primer programa binacional de vacunación contra el covid-19, dirigido a trabajadores del sector maquilador de capital estadunidense que laboran en Tijuana.

Información publicada en: https://www.jornada.com.mx/notas/2022/10/30/estados/tuvo-efecto-positivo-duplicar-en-2019-el-minisalario-en-la-frontera-cepal/

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