Ser mujer en un país como México parece un deporte extremo si de economía se trata. Más de 10.24 millones de mujeres sobreviven hasta con un salario mínimo que son actualmente 6,226 pesos mensuales.

Dentro de este universo que registra el Inegi, hay mexicanas que perciben una cantidad menor y que evidentemente no están aportando a la seguridad social, ni ahorrando para una pensión ni mucho menos para una vivienda.

Son mujeres que no están esperando a que el gobierno les solucione la vida porque desde jóvenes han trabajado entre la informalidad y la formalidad laboral; y pese a las adversidades han logrado sostenerse a ellas y sus hijos.

Tal es el caso de Mariana Dominguez, quien trabaja como asistente educativa en una escuela privada de lunes a viernes y percibe un ingreso de 5,000 pesos mensuales, es decir, gana 166 pesos al día que son 20.83 pesos la hora. No cotiza al IMSS. Comenta que sí tiene afore, porque alguna vez trabajó en una empresa donde la dieron de alta en el seguro social. Casi todo su ingreso se va en atender las enfermedades de su hijo, quien cuenta con IMSS gracias a una tía que lo tiene como beneficiario. El papá del niño no aporta nada. Sí se preocupa por su pensión y lo que busca es ahorrar en un terreno, poderlo rentar y vivir de ello. Busca oportunidades laborales constantemente y recientemente estrenó un podcast con sus compañeras en YouTube que se llama La neta de las maestras.

Rita Pacheco también es madre soltera de tres niños y es trabajadora doméstica. 

Al mes percibe un salario de 4,280 pesos en el condominio donde hace la limpieza tres días a la semana. No le dan prestaciones de ley. Los días libres también limpia casas. No es un ingreso fijo porque no siempre le llaman. De estos trabajos llega a percibir 1,200 pesos semanales. 

Recientemente uno de sus empleadores la registró en el IMSS. Para Rita la vida no es nada fácil, pues con este ingreso debe pagar la renta, servicios de luz, agua y gas; las tres comidas de sus hijos y los gastos que se generan por la escuela o por enfermedades. Comenzó a trabajar desde los 19 años en una fábrica de perfumes, donde la registraron en el IMSS y por ello sabe que tiene afore. 

Después se embarazó y no pudo regresar a su trabajo, con lo que también dejó de cotizar al IMSS. La vida se complicó y fue cuando empezó a limpiar casas, un trabajo que dice “le ayuda a desestresarse”.

Telma Tovar también trabajó en una fábrica donde la dieron de alta en el IMSS y por eso sabe que tiene afore. No duró mucho en ese empleo. Tras varios trabajos mal pagados y de embarazarse, decidió emprender su propio negocio y abrió una mini estética en un mercado. 

Ella percibe menos de tres salarios mínimos. Dice que sí ahorra, pero no lo hace en ninguna institución financiera.

Estas tres historias me llevan otra vez a cuestionar bajo qué estructura laboral estamos condenadas, porque podremos trabajar más horas y más años, pero sin la certeza de que tendremos la seguridad de una atención médica pública, una pensión o el ahorro para una vivienda.

Información publicada en: https://www.elsoldemexico.com.mx/analisis/des-aforada-quien-piensa-en-las-mujeres-que-ganan-hasta-un-salario-minimo-10348203.html

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *