Por Garfield

Oct 2, 2023

De acuerdo a un reporte del gobierno de Estados Unidos, en México, niñas, niños y adolescentes siguen “sometidos a las peores formas de trabajo infantil”, como la explotación sexual y la producción y tráfico de drogas, esto a pesar de los “avances moderados” que han logrado las autoridades para combatir este problema.

El Informe sobre trabajo infantil y trabajo forzoso, del Departamento del Trabajo de Estados Unidos (DOL) señala que todavía hay alrededor de 866,300 infantes y adolescentes en actividades en las que peligran sus vidas o su integridad.

Según el gobierno estadounidense, los grupos delictivos organizados que operan en zonas rurales de todo México “reclutan activamente a menores”, los usan en trabajos como vigilantes o para participar en ataques armados en contra de las autoridades y los cárteles rivales, así como en la producción, el transporte y la venta de drogas.

Muchas veces, agrega, además de las organizaciones delictivas, “los tratantes de menores suelen ser miembros de la familia o conocidos de la víctima”.

En estos tipos de trabajos, los peores para cualquier persona, pero sobre todo para quienes están en la infancia, no sólo hay población mexicana. “Niños migrantes de El Salvador, Guatemala, Honduras y Haití” son más vulnerables a la trata de personas, el reclutamiento forzado por parte de grupos criminales organizados y otras peores formas de violencia y trabajo infantil.

La semana pasada, el DOL presentó en Washington su informe global sobre el trabajo infantil, en el que aborda la situación de 119 países independientes y 15 países y territorios no independientes.

Para el caso de México, señala las responsabilidades de instituciones sociales, laborales y de procuración de justicia. Sobre las deficiencias en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), por ejemplo, apunta que la dependencia “no tiene un sistema interno para rastrear casos de violaciones de trabajo infantil”.

Destaca la falta de vigilancia y la deficiente persecución de los delitos. Al respecto dice: “Los 529 inspectores laborales federales en el país seguramente son insuficientes para cubrir a los más de 57 millones de trabajadores del país”. Mientras que los organismos que deben hacer cumplir la ley “carecen de recursos humanos y financieros”.

Y aunque el gobierno federal aumentó el presupuesto para las Becas Bienestar Benito Juárez y amplió en 1.2 millones de beneficiarios su alcance en el año, “los programas sociales para prevenir y eliminar el trabajo infantil son insuficientes”, sostiene.

El trabajo infantil en México

Según la última Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI), hay más de 3.2 millones de niños, niñas y adolescentes laborando en diferentes sectores. Este conteo, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), indica que más de 2 millones lo hacen en ocupaciones no permitidas para su edad.

Y aunque la tendencia mundial es que el sector agrícola es el que más explota la fuerza de las niñas, niños y adolescentes, según la medición del DOL, en México, el 54% del trabajo infantil de mayor riesgo está en el sector de servicios. La mayoría labora en la calle, vendiendo productos, lustrando zapatos, pidiendo dinero o limpiando parabrisas de autos; o bien, en talleres de reparación de automóviles y bares.

El segundo gran empleador de la población infantil y adolescente es el sector agropecuario. Poco más del 30% labora en la producción de aguacates, frijoles, chiles, café, algodón, pepinos, berenjenas, frijoles, guayabas, melones, nueces, cebollas, piñas, caña de azúcar, tabaco y tomates. También les emplean en la ganadería y el empaque de camarones.

El resto, 16%, trabaja en el sector industrial. Según el informe, hay población infantil en la manufactura de calzado, prendas de vestir, artículos de cuero y textiles. También en el horneado productos y en la construcción; en la minería participan en la extracción de ámbar y carbón. Además, les contratan para la carga de madera y en talleres de carpintería

La investigación del gobierno estadounidense encontró que en México también hay niñas, niños y adolescentes que están en condiciones de trabajo forzoso en actividades domésticas, la venta ambulante y la mendicidad.

Pero también en la “explotación sexual comercial, incluida la producción de pornografía, a veces como resultado de la trata de personas”. Y hay un “uso por parte de los cárteles para realizar actividades ilícitas, incluida la producción de amapola para heroína, el tráfico de drogas, el robo de combustible y la realización de ataques armados, a veces como resultado de la trata de personas”.

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