SNTE, 80 años de corrupción y corporativismo: disidentes


    Historia marcada por cacicazgos”

    El gobierno de Ávila Camacho lo creó para controlar a los docentes, que tenían fuerte referencia con el Partido Comunista, destaca experto

    Periódico La Jornada

    Lunes 26 de febrero de 2024, p. 14

    A 80 años de su creación, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se mantiene como un gremio “corporativo y gatopardista, que mantiene una cúpula sindical enquistada en el poder político y profundamente corrupta”, afirmaron profesores, dirigentes magisteriales disidentes e investigadores.

    Recordaron que el surgimiento del gremio más grande de América Latina obedece a una decisión de Estado de unificar a todos los sindicatos del magisterio y, con ello, “establecer un control corporativo de los trabajadores de la educación, el cual no se ha roto en ocho décadas”.

    Sin embargo, enfatizan que desde los años 50 del siglo pasado, con el Movimiento Revolucionario Magisterial (MRM), que encabezó el profesor y dirigente social Othón Salazar, inició una etapa de resistencia que “no ha concluido tampoco”.

    En 1979 se creó la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) como la más importante disidente al interior del SNTE, que una década más tarde, logró encabezar la llamada primavera magisterial, la cual aceleró la caída del entonces cacique del gremio, Carlos Jongitud Barrios, quien fue sustituido por Elba Esther Gordillo, impuesta por el ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

    Fundado el 26 de diciembre de 1943, durante la presidencia de Manuel Ávila Camacho, el SNTE agrupa a más de 1.8 millones trabajadores de la educación de todo el país y de todos los niveles educativos.

    Para hoy, cuando se cumplen 11 años de la aprehensión de Gordillo Morales, quien se autodesignó como presidenta vitalicia del gremio, su actual dirigente, Alfonso Cepeda Salas, ex coordinador de Finanzas de otro hombre cercano a Gordillo y ex secretario general del gremio, Juan Díaz de la Torre, anunció un “magno evento” de festejo en el Auditorio Nacional para celebrar al autoproclamado “ejército intelectual de la Cuarta Transformación”.

    El pasado viernes en Jalisco, Cepeda Salas afirmó que desde el origen del SNTE han sido dos las causas fundacionales “que le han dado impulso, sentido y rumbo. Uno, la defensa de la escuela pública en México y, otro, la defensa a ultranza de los derechos de los trabajadores de la educación”.

    Sentencia con la que, afirmaron líderes disidentes, “no estarán de acuerdo miles de maestros que sufren la falta de democracia sindical y son obligados a la afiliación, porque no hay plaza si no estás en el SNTE”.

    Enrique Ávila Carrillo, profesor decano de la Escuela Normal Superior de México y experto en la historia del movimiento magisterial, señala que entre los motivos que dieron origen al SNTE está la necesidad de garantizar apoyos al gobierno Ávila Camacho durante la Segunda Guerra Mundial, pero también para establecer un férreo control sobre los maestros en servicio, que “en aquella época tenían una fuerte referencia con el Parti-do Comunista”.

    Será en el sexenio de Miguel Alemán Velasco, cuando el naciente SNTE “quede unido ya definitivamente a las siglas del PRI, generando un control político del magisterio y una acelerada descomposición de su dirigencia con un creciente enriquecimiento y la entrega de cargos públicos y de elección, incluso, gubernaturas. Ahí se inician los grandes negocios y la corrupción y se hace común en el sindicato el acoso sexual a las maestras”, enfatiza Ávila Carrillo.

    Los dirigentes sindicales Pedro Hernández y Francisco Bravo afirman que la historia del SNTE ha sido marcada por sus cacicazgos. Primero con Jesús Robles Martínez, que detentó la secretaría general de 1948 a 1972; siguió Carlos Jongitud Barrios, de 1972 a 1989, cuando es defenestrado por el propio gobierno, y se designa a Gordillo Morales, quien, tras su detención en febrero de 2013, se ve obligada a abandonar la presidencia vitalicia del gremio.

    Juan Manuel Rendón, ex director y profesor-investigador de la Benemérita Escuela Nacional de Maestro, destaca que el SNTE “ha mantenido su carácter corporativo y del sindicalismo oficial del charrismo. Es defensor del status quo, aparece siempre como un negociador, pero en función de sus intereses particulares de cúpula. Subsiste un gatopardismo que le permite pintarse de tricolor, para después ser azul, verde esmeralda o guinda. Todo cambia, para que todo siga igual”.

    Hernández Morales, secretario general del magisterio disidente de la sección 9 del SNTE, destaca que 44 de los 80 años del SNTE, la resistencia magisterial “ha estado ahí para defender los principios de la educación pública y una verdadera democratización del gremio y del país. No ha sido una lucha fácil. Son 200 maestros asesinados, cientos más encarcelados y miles que han perdido su empleo”.

    La realidad de estas ocho décadas, afirma, es que “seguimos teniendo un sindicato rico, con maestros pobres, y eso dice mucho de lo que aún falta por avanzar para tener una democracia sindical y que los trabajadores de la educación realmente puedan elegir a sus representantes, y que estos luchen por sus derechos y la educación pública, más allá de los interés políticos y electorales”.

    Información publicada en: https://www.jornada.com.mx/2024/02/26/politica/014n1pol

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