Si bien se ha avanzado normativamente para garantizar los derechos laborales de las trabajadoras del hogar, estas modificaciones no necesariamente se han materializado en su vida cotidiana: 97 % no cuenta con un contrato de trabajo, 7 de cada 10 no recibieron ninguna prestación laboral y tan sólo el 2.4 % cuenta con seguro social.

03 de julio, 2024

Por: Carlos Andrés Pérez

Este 3 de julio de 2024 se cumplen 4 años de la ratificación de México al Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo. Este hecho marcó un hito muy importante en la protección de los derechos de las trabajadoras del hogar, ya que México se comprometió a avanzar progresivamente en la protección y garantía de los derechos humanos, laborales y de seguridad social de estas trabajadoras.

El escenario actual es ambivalente: si bien se ha avanzado normativamente para garantizar los derechos laborales de las trabajadoras del hogar, estas modificaciones no necesariamente se han materializado en la vida cotidiana de estas mujeres. Como muestra, 97 % de trabajadoras del hogar no cuenta con un contrato de trabajo, 7 de cada 10 trabajadoras no recibieron ninguna prestación laboral (INEGI, 2024) y tan sólo el 2.4 % cuenta con seguro social (IMSS, 2024). Este panorama demuestra que la ratificación del convenio 189 no fue una meta en sí misma, sino que es apenas el punto de partida sobre el cual el Estado mexicano debe continuar trabajando para eliminar el contexto de abuso e injusticia en el que se desempeña el trabajo del hogar. 

¿Y ahora qué sigue?  

A pesar de los esfuerzos del gobierno de México para dignificar el trabajo del hogar, no se ha logrado superar la barrera del 2 % de afiliación de trabajadoras al Seguro Social. Las razones son variadas, pero están vinculadas principalmente a factores culturales, por lo que es crucial establecer estrategias políticas para continuar avanzando en esta agenda de derechos.

Reconocer la responsabilidad de las personas empleadoras sin dejar de exigir al Estado la garantía de los derechos. La normatividad laboral y de seguridad social actual deposita sobre las personas empleadoras la responsabilidad de afiliar a sus trabajadoras al seguro social, pero haríamos mal en pensar que la obligación del Estado ha terminado con los cambios legislativos y la creación de programas de incorporación al Seguro Social. Es necesario vigilar que el Estado no abandone su obligación no solo de garantizar, sino también de promover y proteger los derechos de estas trabajadoras. La actuación del Estado debe ser activa y no limitarse a trasladar la responsabilidad a la ciudadanía.

Transitar del iure al facto requiere pasar de lo jurídico a lo político. La lucha de las trabajadoras del hogar y de otros movimientos de mujeres nos han enseñado que la conquista de derechos laborales y la construcción de garantías para hacerlos realidad no suceden de manera espontánea, sino que son producto de años de esfuerzo, movilización e incidencia. Esta lección aprendida sugiere que para seguir avanzando en la agenda de derechos de las trabajadoras del hogar es necesario hacer que los logros alcanzados en el marco jurídico se conviertan en demandas y exigencias políticas. Tenemos que redoblar esfuerzos para fortalecer la lucha simbólica de las trabajadoras del hogar, no solo reconociendo al trabajo del hogar como un trabajo, sino resaltando su cualidad imprescindible para el sostenimiento de la vida y las economías. Reconocer el fortalecimiento del trabajo del hogar como un trabajo de cuidados es, sin duda, una importante conquista simbólica.

Asumir que sin cuidados no hay vida y sin trabajadoras del hogar no hay cuidados. Ahora que los cuidados han ganado terreno en la discusión pública, es fundamental resaltar la importancia que las trabajadoras del hogar remuneradas han tenido en el impulso de esta agenda y en el reconocimiento de los cuidados como derecho y trabajo. Por muchos años las trabajadoras del hogar han otorgado múltiples beneficios y satisfactores a las familias y la sociedad, en tal sentido, el derecho al cuidado y las garantías que se creen para materializarlo deben considerar la dignificación de este trabajo y la atención de las propias necesidades de cuidados de las trabajadoras. Los cuidados son una oportunidad narrativa para potenciar la lucha de trabajadoras del hogar, tenemos que aprovechar estratégicamente esta narrativa para sumar a todas las trabajadoras del cuidado y exigir que los proyectos de ley dignifiquen su trabajo y garanticen su derecho al cuidado en sus tres dimensiones: cuidar en condiciones dignas, recibir cuidados y  autocuidado

Enfrentar la precariedad laboral generalizada. Uno de los obstáculos para avanzar en la garantía de derechos laborales de las trabajadoras del hogar es el contexto generalizado de precariedad laboral. En México el 50.2 % de la población presenta carencia por acceso a la seguridad social (CONEVAL, 2022) y el 54 % de la población trabaja en informalidad laboral (INEGI, 2024) esto nos lleva a pensar que muy probablemente la mayoría de las personas empleadoras de las trabajadoras del hogar no poseen para sí mismas seguridad social, lo que genera que no se tenga interiorizada la obligación de garantizar la seguridad social para las trabajadoras del hogar. Construir un contexto habilitador de derechos en donde la seguridad social sea un pilar de desarrollo para todas las personas es fundamental para formar la obligación cultural y política sobre la protección social universal. Problemas estructurales requieren estrategias y políticas estructurales.

Los desafíos para seguir avanzando en la agenda de derechos de las trabajadoras del hogar no son menores, pero hay oportunidades narrativas y políticas que se deben aprovechar. Los cuidados y la protección social universal son agendas fundamentales para asegurar el trabajo decente de todas las trabajadoras del hogar y hacer que sus derechos dejen de ser promesas y se conviertan en realidades.

* Carlos Andrés Pérez es coordinador de Género y Trabajo en el ILSB (@ilsb_ac ).

Información publicada en https://animalpolitico.com/analisis/organizaciones/de-generando/cuatro-anios-ratificacion-convenio-189

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