22 OCTUBRE, 2024 

Guanajuato Puerto Interior

José Manuel Castillo Sosa

Julio 2024

Observatorio Económico ITAM

A casi 4 años de la entrada en vigor del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), se observan mejoras en las condiciones laborales de los trabajadores de la industria automotriz mexicana. Los salarios han mostrado un incremento considerable respecto al acuerdo anterior, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). De igual forma, se empieza a cimentar un mecanismo para lograr la democratización de los sindicatos de trabajadores. Aunque algunas condiciones de trabajo siguen siendo problemáticas, estos avances podrían estar mostrando una luz al final del camino.

Bajo el TLCAN, los trabajadores de la industria automotriz mexicana padecieron precarias condiciones laborales, como consecuencia de las prácticas abusivas por parte de empleadores y sindicatos que confabulaban entre sí para crear contratos colectivos de trabajo (CCT), denominados de “protección patronal”. Dentro de todas las industrias del país, según datos del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL), estos contratos de protección representaban entre 80% y 85% previo a 2020. Asimismo, como síntoma de la competencia desleal (dumping) social llevado a cabo por los empleadores, los trabajadores percibían bajos aumentos salariales, hecho observable por medio del crecimiento promedio de los salarios mensuales durante el periodo de 2014 a 2019, el cual fue de 5.98%, de acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, serie 2013). Estas prácticas tienen su origen en la falta de un mecanismo eficaz que apoyara a los trabajadores en la resolución de estas controversias, así como en la ausencia de sindicatos legítimos que celebraran un CCT con los empleadores que fueran favorables para los trabajadores.

Por lo tanto, el T-MEC debía responder de forma contundente y acelerada a los problemas derivados del TLCAN. Para esto, el nuevo tratado esclareció la situación con su intervención en la reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) en 2019, en la que se estableció que todos los CCT del país debían de ser legitimados para el 31 de mayo de 2023. El resultado: 30 529 contratos legitimados de 139 000 (CFCRL).

Por otro lado, el T-MEC introdujo una alternativa sin precedentes para combatir las precarias condiciones laborales dentro de la industria automotriz, el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR), el cual se encarga de cumplir lo establecido en su capítulo 23, referente al área laboral. Este mecanismo consiste en la resolución de controversias surgidas entre los trabajadores y empleadores, con la finalidad de brindar condiciones laborales dignas. De igual forma, lo que diferencia a esta herramienta de otras es la celeridad de sus resoluciones, ya que los casos pueden ser resueltos en menos de cuatro meses. En el contexto de la industria automotriz, cualquier planta que incumpla con los derechos de los trabajadores podrá ser sancionada por los gobiernos de Canadá o Estados Unidos mediante sus importaciones. Las sanciones pueden ir desde la imposición de aranceles hasta el bloqueo total de las importaciones provenientes de alguna planta.

El impulso del nuevo Tratado en la reforma laboral de 2019 y la implementación de su mecanismo suenan muy atractivos en papel, pero ¿realmente en la práctica el T-MEC ha logrado mejorar las condiciones laborales de los trabajadores de la industria automotriz mexicana? La respuesta es sí, hecho demostrable por medio de estos tres componentes: los resultados del MLRR, los salarios y los bonos de productividad otorgados a los trabajadores.

De acuerdo con información de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, la principal herramienta del T-MEC en materia laboral, el MLRR, ha revisado quince casos que involucran la denegación de derechos de asociación dentro de la industria automotriz, de los cuales trece han sido resueltos de forma exitosa. ¿Qué fue lo que se obtuvo dentro de estos casos? Principalmente, el cambio de representación sindical, elegido de forma libre y democrática. En nueve ocasiones, se logró este cometido, de los cuales ocho pasaron a manos de sindicatos mexicanos independientes. Por otro lado, en cinco plantas se removió a los sindicatos afiliados a la Confederación de Trabajadores de México (CTM). El recuento de nuevas representaciones se expone en la tabla 1.

Estos resultados muestran la eficacia del MLRR, ya que, sin él, los trabajadores de estas plantas automotrices estarían representados por sindicatos de protección patronal. De la misma forma, el ejemplo de la planta Teksid Hierro de México, propiedad de la empresa Stellantis, ubicada en Ciudad Frontera, Coahuila, servirá para mostrar la relevancia de este mecanismo. Durante más de 6 años, el Sindicato Nacional Minero (SNM) se disputó la titularidad del contrato colectivo de trabajo de este recinto con la CTM. Según información de la Secretaria de Relaciones Políticas del SNM, Imelda Jiménez, en 2018 este sindicato logró ganar las elecciones; sin embargo, la CTM negó la validez de dicho resultado, lo cual generó una huelga y despidos de 176 trabajadores. Tuvieron que pasar 4 años para que Teksid, debido a las presiones del MLRR, negociara un contrato colectivo con el SNM. Por lo tanto, la celeridad de las resoluciones realmente brinda resultados alentadores para los trabajadores del sector automotor, a diferencia de los largos procesos burocráticos de los tribunales laborales.

Por otro lado, el MLRR está generando una mayor conciencia por parte de los trabajadores acerca de sus derechos laborales. En ocho de los trece casos favorables, los trabajadores recibieron capacitación, ya sea por parte del mismo empleador o del gobierno de México.

Entrando en materia salarial, los resultados positivos del T-MEC no son menores a los del MLRR. Con datos de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera del INEGI (serie 2013), es posible observar que el salario promedio mensual con el nuevo tratado ha sido de 18 610.04 pesos, mientras que en los últimos 6 años del TLCAN fue de 12 966.34 pesos (cifras en pesos de 2019). Esto representa un aumento de 43.53% en los salarios, con respecto al tratado anterior.

La gráfica 1 muestra un incremento acelerado de los salarios promedio mensuales durante el T-MEC; esto es atribuible, por un lado, a los requisitos planteados en el capítulo 23 de dicho Tratado, donde se establece que los trabajadores deben contar con salarios dignos, los cuales no deben ser menores al salario mínimo. Por otro lado, el impulso del T-MEC en la reforma a la LFT en 2019 es la segunda explicación de estos aumentos, ya que se estipuló la importancia de las revisiones salariales para volverlos más dignos. Según datos recabados de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), el promedio de revisiones salariales anuales realizadas dentro de la industria automotriz durante el periodo 2019-2023 (se elige 2019 por la reforma a la LFT) fue de 598 revisiones, mientras que en el periodo 2014-2018 (previo a la reforma), el promedio fue de 566 revisiones, por lo que muestra un incremento de 5.72% dentro de este rubro.

Con estos beneficios, se empieza a mitigar el llamado dumping social dirigido al beneficio de los empleadores al mantener bajos salarios, práctica característica durante el TLCAN. Al mismo tiempo, el incremento en revisiones salariales presenta una mejora dentro de la calidad de negociación de los trabajadores.

Por último, el T-MEC ha logrado el incremento de la productividad por hora de los trabajadores de la industria automotriz en 2.22%, comparado con el periodo analizado del TLCAN (INEGI).

Como se muestra en la gráfica 2, la productividad mantuvo una tendencia constante durante los 6 últimos años del TLCAN, esto con un promedio del índice de productividad por hora trabajada de 99.4, mientras que el promedio de 2020 a 2023 (periodo del T-MEC) se encuentra en 101.60. Incluso con el declive de la productividad durante la pandemia, se muestra una rápida recuperación en los años posteriores, con un crecimiento a una tasa de 4.44%, lo cual demuestra cuán eficaz ha sido el nuevo tratado.

Este incremento en productividad representa no solo un aumento en la motivación de los trabajadores, sino que los hace posibles acreedores de un bono de productividad. Con datos de la STPS, se obtiene que el promedio anual de trabajadores con bono de productividad en esta industria en el periodo de 2019 a 2023 fue de 82 126, mientras que para el periodo 2014-2018 resultó ser de 78 784 trabajadores. Esto da como resultado un aumento de 4.24%.

Por lo tanto, el T-MEC ha logrado hasta el momento lo que su antecesor no pudo al mejorar: las condiciones laborales de los trabajadores de la industria automotriz mexicana de forma considerable. En primer lugar, los sindicatos son más libres y democráticos, por lo que los trabajadores comienzan a tener un CCT que realmente vela por sus intereses. En segundo lugar, su calidad de vida aumenta debido a los incrementos salariales, los cuales surgen gracias al creciente número de revisiones. En tercer lugar, se ha producido un aumento de la productividad, lo que beneficia a los trabajadores por el incremento en el número de bonos por productividad.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer si se quiere llegar a condiciones laborales dignas y justas dentro de la industria automotriz en México. El reto que enfrenta el nuevo tratado es complicado y desgastante. No obstante, se deben reconocer los avances cuando se perciben, y más cuando encienden las esperanzas de miles de trabajadores. El estandarte ha comenzado a ondear, aunque habrá que ver si puede mantener su vigor.

JOSÉ MANUEL CASTILLO SOSA es estudiante de las licenciaturas de Economía y Dirección Financiera en el ITAM. Sus temas de interés son la economía del desarrollo y la creación de políticas públicas dirigidas a aliviar la pobreza.

Información publicada en h ttps://revistafal.com/el-t-mec-un-estandarte-que-simboliza-mejores-condiciones-laborales-para-los-trabajadores-de-la-industria-automotriz-mexicana/

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