27/03/2022 |

Eder Alejandro Cruz Gama y Maria de la Luz Delgado Gómez

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que “Las economías informales se caracterizan típicamente por una alta incidencia de pobreza y un grave déficit de trabajo decente”. Es en este tipo de economías que se ubica el trabajo al que tienen acceso un alto índice de personas trans, siendo una de sus limitantes la falta de documentos oficiales que reconozcan su identidad autopercibida.  

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en su último informe de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en diciembre del 2021 se habla de un trabajo informal cuando las personas laboran en “micronegocios no registrados o sector informal […] así como a trabajadores que laboran sin la protección de la seguridad social…” entre otros. La pandemia por Covid-19 ha hecho evidente la repercusión económica que han tenido muchas personas trans que participan en la economía informal. La ENOE del 2020 menciona que “la participación de la economía informal pasó de 23.1 a 21.9 por ciento”. 

Asimismo, la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED, 2008) menciona que las personas trans “encuentran graves obstáculos para acceder a los mismos derechos que los demás ciudadanos”. Lo cual se hace evidente al no reconocer de manera legal la identidad de las personas trans y teniendo que alinearse en algunos casos a la norma social basada en roles de género para acceder a empleos formales. Tal es el caso de Pameli, una mujer trans de Yucatán que comparte: 

“Mi experiencia como persona trans en los empleos, es que no todos los trabajos han sido malos, he tenido algunas oportunidades, pero me pasó que fui a una entrevista de trabajo, todo bien pero no me marcaron. Cuando volví a llamar para preguntar que había sucedido me dijeron que tenía que cortarme el cabello para poder ser contratada y pensé, ¿por qué tendría que cortarlo? En esa ocasión, me quedó muy claro que había sido discriminada y que sacrificara una parte de mi identidad, independientemente de mi género; solo el simple hecho de que me pidieran modificar una parte de mi expresión para darme un trabajo, eso es discriminatorio. En otra ocasión, pasó algo similar, con un trabajo como cajera que me fue negado, aun y cuando amigos y conocidos sí han sido contratados, incluso con menos experiencia, pero yo no. No me dijeron explícitamente los motivos, pero, como persona trans, si noto que no te aceptan en los trabajos, aunque todo lo demás lo estés haciendo bien; y si tiene que ver con tu identidad de género, aunque tenga mis estudios universitarios y esté capacitada profesionalmente. 

Estas situaciones pensadas más allá de un “solo no te dieron un trabajo” sino sumando las presiones y discriminaciones en la vida social, la vida familiar, las relaciones sentimentales, todo se junta y finalmente se orilla a las personas trans a que dejen de buscar empleos formales. Con esto, no digo que sea la principal razón para las personas trans que trabajan en la informalidad e incluso en la prostitución, pero sí que son factores que dan mucho sentido si no te dan trabajo y tienes que hacer lo necesario para obtener, aunque sea un poco de autonomía financiera y satisfacer necesidades vitales.” (Pameli, entrevista 23 marzo 2022).

Por otro lado, retomando una de las experiencias del libro Gobernanza local en tiempos de Covid-19 publicado por el Observatorio Regional de Gobernanza y Coordinación Social ante el Covid-19 (2021) la licenciada Miranda Abigail Trillo de Yucatrans explica que durante el confinamiento que presentó Yucatán en el 2020 “las y los trabajadoras/es sexuales enfrentaron crisis emocionales al no tener ingresos económicos, no poder comprar alimentos para sus familias, ni pagar rentas de sus viviendas” así como la “imposibilidad de acceder a programas sociales” debido a “la falta de comprobantes de identidad”. 

En la península de Yucatán sólo Quintana Roo ha aprobado la Ley de Identidad de Género, sumando 19 entidades a nivel nacional que la aprueban al día de hoy. Esta ley reconoce la identidad autopecibida de cada persona con relación al sexo-género permitiendo modificar actas de nacimiento y datos personales.

Finalmente aprobar la ley de Identidad de Género y generar reformas en los códigos civiles estatales permitirá reconocer de manera legal a las personas trans en diferentes ámbitos de su vida como: la vivienda, educación, la salud y lo laboral permitiendo el acceso a una seguridad social, trabajos formales y de esta manera promover sociedades más justas, pacíficas e inclusivas.  Síganos en: http://orga.enesmerida.unam.mx/ ; https://www.facebook.com/ORGACovid19/; https://www.instagram.com/orgacovid19 y https://twitter.com/ORGA_COVID19/.

Información publicada en: https://www.lajornadamaya.mx/opinion/192624/el-trabajo-informal-la-pandemia-y-la-perspectiva-de-genero

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