La reforma consiste en tres principales cambios: democracia sindical, empoderamiento y mayor capacidad de organización de las y los trabajadores y un sistema de justicia laboral eficiente.

Luis Felipe Munguía

octubre 10, 2022 

Sin duda, uno de los mayores aciertos en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador es la transformación del mundo laboral. De hecho, no existe desacuerdo en este tema. El mundo del trabajo en México está mucho mejor gracias a la reforma laboral y las políticas laborales que la han acompañado.

El pasado 3 de octubre de 2022 entró en vigor la reforma laboral en las entidades que faltaban, por lo que ahora cubre todo el país. La reforma consiste en tres principales cambios: democracia sindical, empoderamiento y mayor capacidad de organización de las y los trabajadores y un sistema de justicia laboral eficiente y expedito. Vamos desglosando cada uno de estos cambios y revisando cuáles han sido los impactos que han tenido en el día a día de los trabajadores mexicanos.

La democracia sindical consiste en promover el voto libre y secreto de las y los trabajadores para elegir a sus directivos. Antes de la reforma, la ley no contemplaba la forma de elección de las directivas, y usando como argumento la libertad sindical, las prácticas comunes en muchos sindicatos mexicanos era elegir a su dirigente por medio de “aclamación popular” o voto a “mano alzada”. Evidentemente estos dos métodos antidemocráticos hacían fácil la extorsión y amenaza de los líderes hacia las y los trabajadores, lo que se traducía en líderes que se mantenían en el poder durante muchos años, e incluso heredaban su posición a sus hijos y familiares.

Es bien conocido por todos cómo funciona el sindicalismo charro en México. El líder tiene una vida mucho mejor que el resto de la clase trabajadora, porque las mismas empresas prefieren pagarle una cantidad de dinero y evitar subir salarios y prestaciones. Este círculo de corrupción se rompe con la reforma, ya que existe la posibilidad de que los trabajadores se organicen y voten por otra persona para dirigirlos. Los nuevos sindicatos ya no podrán mantenerse en el poder repartiendo migajas a las y los trabajadores, sino que para ganar la elección tendrán que buscar representar los intereses de los votantes, a través de la demanda de mayores incrementos salariales y prestaciones en las revisiones contractuales.

La evidencia empírica muestra los primeros efectos de la reforma en este rubro. Hay que recordar que en varios estados se inició la aplicación de la reforma hace uno o dos años. Haciendo un promedio de los estados donde los sindicatos ya fueron electos mediante votación directa, éstos tienen revisiones contractuales de 3.1 puntos porcentuales por arriba de aquellos donde no han tenido elecciones.

El segundo cambio es una mayor participación y organización de las y los trabajadores. La reforma tiene como objetivo que las y los trabajadores estén enterados de cuál es el contrato que su sindicato negocia y también facilitar la creación de nuevos sindicatos. En términos de participación, desde que inicia la reforma, las y los trabajadores deben votar y legitimar si quieren mantener su contrato colectivo. La evidencia muestra que, los contratos que ya fueron legitimados tienen en promedio 5.7 por ciento mayores salarios que los contratos que aún no han sido votados. Por otra parte, desde el inicio de la reforma laboral, se ha revertido la tendencia a la baja del porcentaje de sindicalización en México. Si se mide como el porcentaje de trabajadores y trabajadoras sindicalizados entre el total de población ocupada remunerada y con contrato, el porcentaje pasó de 21.5 por ciento en 2018 a 22.4 por ciento en 2021, un crecimiento por primera vez en más de treinta años. Finalmente, es importante promover la sindicalización y organización de los trabajadores, para reducir asimetrías que existen con las empresas, ya que un trabajador sindicalizado gana 18.3 por ciento más en promedio que uno no sindicalizado.

Por último, el cambio en el sistema de justicia ha tenido resultados extraordinarios para las y los trabajadores. Bajo la reforma, se crea un organismo descentralizado que sustituye a las Juntas de Conciliación: el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y los centros estatales de conciliación. A diferencia del modelo anterior, se apuesta por buscar siempre primero la conciliación, por lo que los trabajadores y empresarios deben tener un certificado de que se intentó conciliar antes de ir a un juicio. Pero incluso si se busca demandar a través del Poder Judicial, la reforma obliga a que sean juicios orales con jueces expertos en temas laborales. La reforma ha tenido efectos sumamente importantes en este tema; previo a ésta, una disputa laboral en México se resolvía en promedio en 5 años. Actualmente, los Centros de Conciliación están obligados a resolver, por ley, en 45 días; sin embargo, el promedio indica que se resuelven en 23 días. Por otro lado, los nuevos tribunales con juicios orales, resuelven el conflicto en 5.5 meses, en promedio.

Sin duda, la reforma laboral de 2019 es una de las mayores transformaciones en el mundo del trabajo desde la firma de la Constitución de 1917. Los cambios emanados de la reforma, aunado a los incrementos del salario mínimo, las inspecciones laborales más focalizadas, la mejora en el sistema de pensiones y las leyes que están por aprobarse que aumentan el número de días de vacaciones, han mejorado muchísimo la calidad del trabajo en México. Aún falta camino por recorrer, pero se han dado pasos agigantados en estos últimos cuatro años.

Información publicada en: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/luis-felipe-munguia/2022/10/10/la-reforma-laboral-y-la-transformacion-en-el-mundo-del-trabajo/

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *