Ciudad de México a 20 de octubre de 2022

Participación de la investigadora feminista Gabriela Delgado Ballesteros en la presentación del documento de investigación y análisis “Violencia política contra las mujeres. Un desafío para la democracia sindical en México, elaborado por la Doctora Claudia Domínguez Hernández, para la Red de Mujeres Sindicalistas (RMS).

No soy experta en el tema de violencia política; con respecto a los sindicatos he estado en el APAUNAM y en el STUNAM; he observado el sistema patriarcal y misógino de los mismos a partir del comportamiento que ante las violencias que sufren las mujeres en las instituciones de educación superior, mi ámbito laboral. Me consta el hecho de que en ellos ante un hecho de denuncia por violencia en contra de las mujeres o las diversidades sexuales anteponen los contratos colectivos de trabajo, por convicción y omisión. Convicción en cuanto a mantener la verticalidad y sus pactos patriarcales y por omisión, porque sería terrible que desconozcan los principios constitucionales, especialmente el artículo primero que estipula que los tratados internacionales ratificados por México son ley y que, el principio pro persona determina el beneficio a quien se le violan a sus derechos de la humanidad, en el caso que nos atañe, derechos de las mujeres, dijo Gabriela Delgado Ballesteros, investigadora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México (IISUE-UNAM)

Defender a los agresores o privilegiar al sexo masculino es atentar contra los derechos de dignidad, autonomía, libertar e integridad de las mujeres; de allí que las víctimas se mantengan en estado de indefinición e indefensión y las instituciones se mantengan situaciones de opresión discriminación perpetuando desigualdades e injusticias.

Presento este libro por los aprendizajes que me dejó; con la convicción de que toda persona, especialmente las mujeres, debemos conocer las leyes que nos permitirían la defensa de nuestros derechos y el sentido de una comunidad cuyos colectivos forman parte de la humanidad.

Claudia Domínguez nos presenta un recorrido claro, explicativo y preciso en los siguientes apartados: marco legislativo, diagnóstico de los lugares que ocupan las mujeres en los sindicatos, recuadros testimoniales de la vida cotidiana de las mujeres que pertenecen a sindicatos, un marco teórico, desafíos que se tienen, un apartado de buenas prácticas y conclusiones.

En el marco legislativo hace una descripción minuciosa sobre los tratados internacionales que exigen el respeto a los derechos de la humanidad, lo hace por medio de un análisis hermenéutico, como ella lo explica: “una teoría general de la interpretación de los textos”; no sólo apelando a la armonización de las leyes sino de su articulación y la forma en que si se desconocen sus contenidos e intenciones pueden mal interpretarse. La autora teje fino para vincular diferentes artículos constitucionales con los tratados internacionales y entrelaza diferentes Leyes que dan sustento al derecho a la participación política de las mujeres en los sindicatos. Ejemplo de ello es lo que escribe “quiero resaltar es el alcance del principio de paridad de género establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos mexicanos, correlacionado con el principio general en materia laboral establecido en el artículo dos de la Ley Federal del Trabajo,” que representa uno de los postulados de la democracia que va de la representatividad a la participación.

Deja muy claro la importancia de la armonización legislativa de la Ley Modelo Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en la Vida Política con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de Violencia y sus homólogas en los Estados, así como con las leyes y normativas laborales en México;  concatenando el principio de derecho constitucional sobre la paridad de género con el principio de igualdad sustantiva laboral.

Hace referencia al “Foro de Capacitación del Nuevo Modelo Laboral” llevado a cabo en Naucalpan, el 28 de febrero del 2020. Menciona que  la titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, señaló que las reformas laborales no son solo reformas a las normas del trabajo, sino también exigen un cambio de cultura laboral, libertad y democracia laboral para que trabajadores y trabajadoras puedan participar de forma activa en las decisiones de las organizaciones gremiales”  Como ha sucedido muchas veces, Luisa María Alcalde, mujer joven, olvidó y no lo ha hecho, explicar el cómo hacerlo, además parce no darse cuenta que hay un abismo entre el jure y el facto y que los cambios culturales toman tiempo; pero, ante el puesto de toma de decisiones privilegiado en el que está, debería iniciar con propuestas específicas en el ámbito laboral para sentar las bases de este cambio estructural en la cultura, ojalá lea el libro que presentamos para que se exija, cito nuevamente a Claudia Domínguez “a las organizaciones sindicales que en sus estatutos  se establezca que mujeres trabajadoras puedan contender y desempeñar cargos en la directiva sindical, lo que es un paso para facilitar la participación de las mujeres en el mundo del trabajo

Diagnóstico de los lugares que ocupan las mujeres en los sindicatos, el tapiz que nos presenta Claudia es de tonalidades oscuras y profundas y aberrantes, que puede convertirse en colores esperanzadores a partir de la armonización legislativa, presenta cómo se conforman las dirigencias  sindicales tanto en secretarías generales, como en las confederaciones; describe claramente la baja proporción, por no decir casi nula, de las mujeres en ellas, no doy datos para que lean el libro, solo mencionaré que en las pocas instancias en que hay mujeres son retratos de los lugares a los cuales nos han confinado a las mujeres: la educación, la  industria textil y la telefonía.

Gabriela Delgado Ballesteros, investigadora feminista

Es importante resaltar que hace referencia a notas periodísticas como las de Jared Laureles de La Jornada en la cual se relata algo insólito, en nuestro país y en contra de todo Estado Democrático  “los líderes se reeligen por décadas” como si fueran puestos eternos de la época medieval, monarcas o reyes ungidos por el de dedo de un dios celestial. 

Asimismo, señala que El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) cuenta con el mayor número de trabajadoras y trabajadores afiliados, por lo que se convierte en la primera fuerza sindical en México. Vale la pena recordar que es uno de los pocos sindicatos que ha sido dirigido por una mujer, Elba Esther Gordillo, ejemplo de que cuerpo de mujer no es garantía de conciencia de género; durante su gestión en el sindicato se perdió la gran oportunidad de un cambio cultural y estructural, por medio de la educación se siembran las bases, las semillas para de raíz lograr la igualdad sustantiva y la justicia social.

Sobre los recuadros testimoniales de la vida cotidiana de las mujeres que pertenecen a sindicatos, apela a las voces de mujeres para ejemplificar las condiciones de violencia a que son sometidas; se ejemplifican la fuerza de los prejuicios, los estereotipos, la minusvaloración que tiene el género femenino y las violencias manifiestas y simbólicas.

Ejemplos de estos gritos son: 

“en el imaginario colectivo de hombres y mujeres, existe un trato a partir de estereotipos que hacen de las mujeres que participan en la política sindical sean señaladas, criticadas y subestimadas al atribuir los espacios a los que logran llegar no a su capacidad, sino como prebendas por ser pareja de, o graciosas/perversas concesiones… Otro refiriéndose a unlíder “no lloremos mañana como mujeres los derechos que no podamos defender hoy como hombres… de lo que dice un secretario del Comité Ejecutivo  “las mujeres no sabemos dirigir porque nos alteramos en nuestros días”

Del por qué de la violencia justamente la experiencia de vida sentida “Porque la lógica de la política sindical responde aún al sistema patriarcal y sus reglas, sus estereotipos y a la concepción de la división sexual del trabajo

En uno de los testimonios es de resaltar, cómo el resentimiento por el sufrimiento de las violencias hacia las mujeres impide un análisis más profundo de las razones de estos atentados Es muy importante identificar que quien agrede, no está bien de sus facultades o temperamento” no se llega a comprender lo que Hanna Arendt  en su estudio sobre la banalidad del mal, plantea,  la culpabilidad de los agresores obedece a que las estructuras sociales les han deshumanizado; actúan según su deber pactado e  institucionalizado en una sociedad patriarcal y misógina.

Reivindicada esta situación por otro testimonio que dice: “El sistema de creencias donde hemos crecido impide que se dé la igualdad, al trabajo del hombre se le da más valor que al de la mujer, aunque las actividades sean las mismas, incluso aunque las mujeres tengan más experiencia que los hombres”

Algunos de los testimonios como los siguientes:

“sí una mujer logra algún beneficio, es porque utilizó su cuerpo para esa obtención”

“ver que una dirigente sindical mujer obtiene beneficios para los agremiados comienzan a decir los mismos afiliados que esos logros son derivados de que hay una relación amorosa entre el patrón y la dirigente.”

Gabriela Delgado Ballesteros

Me hicieron recordar el poema de Sor Juana Inés de la Cruz, ya que revelan cómo se pueden tergiversar los imaginarios para beneficio de los privilegios de los hombres: 

Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis:

Combatís su resistencia

y luego, con gravedad,

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia.

¿Qué humor puede ser más raro

que el que, falto de consejo,

él mismo empaña el espejo

y siente que no esté claro.

En el desarrollo de su marco teórico retoma conceptos explicativos fundamentales y los componentes de las violencias del texto ¿Cómo es la violencia política de género? [How is Political Violence Gendered? Disentangling Motives, Forms, and Impacts de Bardall, y Piscopo sobre la violencia política contra las mujeres:

Los motivos de género que permite a los hombres preservar el control político en las relaciones humanas tanto en lo privado como en lo público.

 Las formas de género (roles de género y experiencias diferenciadas entre hombres y mujeres; en otras palabras, la división sexual del trabajo y,

Los impactos de género son procesos subjetivos e intersubjetivos que tienen consecuencias a corto, mediano y largo plazo. 

Estos últimos me remiten a que la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer que habla de la violencia psicológica y la  Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia describe  la Violencia Psicoemocional como una más de los tipos de violencia; cuando en realidad  la violencia psicológica o psicoemocional está presente en todos los tipos de violencia la Física, la Patrimonial, Económica, Sexual, contra los Derechos Reproductivos y la Feminicida. Baste con ver el impacto que se tiene en todos estos ámbitos la violencia política contra las mujeres 

Respecto de los componentes de la violencia política que presentan Bardall, y Piscopo hace referencia a: 1) cuando la violencia se dirige a una mujer por ser mujer y 2) cuando la violencia tiene un impacto diferenciado en las mujeres o les afecta desproporcionadamente; este último punto queda claramente evidenciado con el diagnóstico de la proporción de mujeres en los ámbitos sindicales 

Desafíos para las secretarías generales y yo planteo para las mujeres

En los primeros apartados del libro Claudia describe lo que sucede con el impedimento a la participación política y la violencia en contra de las mujeres en los sindicatos; todo lo analizado por ella se convierten en desafíos a vencer

Con lo relacionado en la academia, a la cual las dos pertenecemos, hace una reflexión en el sentido de que existen estudios sobre el sindicalismo; pero,  pocos son los que tienen perspectiva de género y de derechos de la humanidad, específicamente de las mujeres.

         Así como que la proporcionalidad para la participación, en sí misma profundiza la desigualdad laboral entre hombres y mujeres, ya que son pocas las mujeres en algunos sectores del mundo laboral; dejando claro que no es por falta de capacidad, sino por la evidente segregación histórica establecida por los estereotipos y la división sexual del trabajo

El problema es que en muchos espacios laborales se prefiere contratar a hombres. lo cual disminuye la posibilidad de la participación a menos que se cumpla con la paridad, independientemente del número de mujeres que laboren.

Tal y como se expresa en dos testimonios:

Los compañeros hombres, ya que sienten que, aunado a que piensan que la mujer es inferior a ellos, no entienden que una mujer tiene la capacidad de lograr cosas por su inteligencia; es la aplicación de tradiciones y costumbres…

No toman en cuenta nuestro voto por ser minoría, asumen que no saben del tema político sindical por ser mujeres.

No niego la existencia del techo de cristal; pero, muchas veces no se rompe por el comportamiento de algunas mujeres. Ante uno de los planteamientos de Claudia Domínguez recordé un fenómeno que se da cuando hay mujeres con posibilidades de ascender, el cangrejismo,  que representa el sentimiento de que “si no puedo tener el puesto yo, tú tampoco “.​ La metáfora se refiere al sabotaje, impedir que llegue otra, si no soy yo no es nadie; en una competencia inútil lo único que asegura es la destrucción del colectivo.

De allí la necesidad de tomar consciencia que la garantía de la paridad y los derechos de las mujeres es a partir de una cohesión colectiva y en comunidad; lo que nos remite a la sororidad;  Claudia escribe  “ Las mujeres trabajadoras deberán potenciar su organización para demandar estratégicamente al sindicato sus derechos colectivos y que cesen las conductas machistas hacia ellas, y así, de manera paulatina, derribar los obstáculos que impiden su acceso al poder en las dirigencias sindicales.

En colectivo sororal hay que erradicar la indefensión aprendida, en ocasiones quienes la mantienen son las mujeres por comportamientos y actitudes pasiva que determinan la no participación tal como se expresa en el siguiente testimonio:

Al saber que va a ser agredida y violentada mejor ya no participa dentro de la planilla. 

En el apartado de Buenas prácticas y acciones afirmativas, desde mi punto de vista, las dos propuestas más importantes en el libro son:  la creación de carteras en los sindicatos y unidades en las instituciones para la igualdad entre hombres y mujeres que coadyuven a crear la normativa interna de la empresa o institución patronal, que enmarquen tanto la mejor convivencia como las sanciones cuando exista la discriminación, exclusión o cualquier tipo de violencia y en especial la violencia política contra las mujeres. Y el instaurar cero tolerancia a la violencia contra las mujeres, en los sindicatos a la violencia política

Conclusiones hacer que la democracia, en todas sus concepciones, representativa, participativa y deliberativa se logre en la vida sindical para lograr la igualdad sustantiva y la justicia para todas y todos

Cumplir con el mandato constitucional de la paridad en las dirigencias sindicales para que en conjunto con las mujeres se vele por la erradicación de la violencia política sindical, la impunidad contra ellas.

Descarga aquí  Violencia política contra las mujeres en los sindicatos. Un desafío para la democracia sindical.

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