Un Día Internacional del Trabajo con seguridad, salud y justicia social


Por: Pedro Américo Furtado

28 abril 2023

El Día Internacional del Trabajo es un momento idóneo para reflexionar sobre nuestros derechos laborales y hacer un llamado a instituciones de gobierno, empleadores/as y personas trabajadoras para unir fuerzas y concretar, a través del diálogo social tripartito, un mundo laboral con más justicia social y trabajo decente para todas y todos.

En el contexto actual de recuperación por la pandemia de COVID-19, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha hecho hincapié en la necesidad de fomentar políticas y acciones que se centren en las personas; esto con el fin de garantizar libertad, dignidad, seguridad económica e igualdad de oportunidades, como se estableció desde hace casi 80 años con la Declaración de Filadelfia de la OIT.

Hoy, en el marco del Día Mundial de Seguridad y Salud en el Trabajo es indispensable que busquemos acuerdos para fortalecer las medidas de protección en los centros laborales, pues todas las personas tenemos derecho a un trabajo decente que nos permita volver a casa vivas, sanas y sin lesiones.

Mientras que durante la pandemia por COVID 19 cobró mayor relevancia el uso de medidas de protección y prevención para evitar la exposición al virus, otros riesgos laborales se hicieron evidentes, como los trastornos mentales por estrés y las medidas restrictivas a la movilidad, así como afectaciones musculoesqueléticas, cuyos efectos han perdurado más allá de la crisis sanitaria.

En esta coyuntura de recuperación, y cumpliendo con los principios y la misión de la OIT, en junio de 2022, la Conferencia Internacional del Trabajo decidió incluir “un entorno de trabajo seguro y saludable” en el marco de principios y derechos fundamentales. Como parte de esta decisión tripartita, la Conferencia también reconoció como fundamentales el Convenio núm.155 sobre seguridad y salud de los trabajadores y el Convenio núm.187 sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo.

Ahora, todos los Estados Miembros de la OIT, independientemente de su situación relativa a la ratificación de estos convenios fundamentales, tienen la obligación de respetar, promover y realizar, de buena fe y de conformidad con la Constitución de la organización, los principios y derechos que integran estas normas internacionales.

Sin duda, esta decisión es una oportunidad única para instalar el tema de forma prioritaria y permanente en las agendas tripartitas nacionales, a fin de avanzar sólidamente en la construcción de una cultura positiva de prevención y atención en la materia, particularmente en el proceso de recuperación posterior a una pandemia que ha evidenciado la posibilidad de otras crisis similares en el futuro.

El reto ahora está en lograr una implementación efectiva de este principio a la vida cotidiana, a fin de que se respete en la práctica este derecho en el mundo laboral. La OIT pone a disposición de sus constituyentes tripartitos las herramientas y la experiencia técnica para apoyarles en los procesos que permitan afrontar estos desafíos y aprovechar las oportunidades de esta incorporación, para lograr entornos seguros y saludables.

Por otra parte, en el marco del Día Internacional del Trabajo, que se conmemora el próximo 1 de mayo, nuestras propuestas para contar con mayor empleo decente y para recuperar la economía a partir de la pandemia, también deben contemplar un mundo laboral con mayor justicia social.

Esto permitirá que las sociedades y las economías funcionen de forma más cohesionada y productiva, gracias a la reducción de la pobreza, las desigualdades y las tensiones sociales. Debido a su importancia para un desarrollo socioeconómico inclusivo y sostenible, la justicia social es una de las piedras angulares del multilateralismo renovado que se necesita para superar los retos actuales.

La búsqueda de la justicia social va más allá del mundo del trabajo. Tanto la Declaración sobre la Justicia Social, como la Declaración del Centenario señalan que esta búsqueda no puede ser un esfuerzo exclusivo de la OIT, sino que requiere de la participación del sistema multilateral en su conjunto.

México sirve de ejemplo a nivel mundial en este tema, pues fue el primer país en considerar la justicia social en sus leyes a través de la Constitución de 1917 que incluyó conceptos de igualdad, derechos al trabajo, la educación y la seguridad social, entre otros; y que sirvió de inspiración a la OIT para su propia Constitución.

Desde nuestra organización, en el marco del Día Internacional del Trabajo y del Día Mundial de Seguridad y Salud en el Trabajo, hacemos hincapié en la importancia de construir una Coalición Mundial por la Justicia Social que esté integrada por los gobiernos, las organizaciones de empleadores y de trabajadores, las organizaciones internacionales, los representantes de todo el sistema de las Naciones Unidas, entre otros.

Como expone nuestro Director General de la OIT, Gilbert Houngbo, esta coalición “propugnará la justicia social como elemento fundamental para propiciar la recuperación a escala mundial y le dará la prioridad necesaria en el marco de las políticas y acciones a escalas nacional, regional y mundial”.

Los retos en el mundo del trabajo aun son muchos, pero también, desde diferentes sectores, se está trabajando por alcanzar soluciones tripartitas que nos llenan de orgullo y esperanza. Aprovechemos la oportunidad de diálogo social entre gobierno, organismos empleadores y personas trabajadoras y aboguemos todas y todos por un Día Internacional del Trabajo con seguridad, salud y, sobre todo, justicia social.

Información publicada en: https://www.elsoldemexico.com.mx/analisis/un-dia-internacional-del-trabajo-con-seguridad-salud-y-justicia-social-9985300.html

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