31 enero 2024

La firma del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá

(T-MEC) y la reforma laboral de 2019 han sentado un importante precedente en el mundo del trabajo en México. 

Tras décadas de grandes luchas obreras por la democracia, libertad sindical e independencia política, fueron la  demandas sustantivas las que dieron paso a diversas formas de organización sindical democrática, representativa y fuera del control del gobierno.

Fueron muchos años de crítica al entonces denominado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (tlcan) por no haber colocado un apartado de lo laboral, lo que dejó en el vacío jurídico los conflictos obrero-patronales derivados de la inversión y competencia productiva. En su actualización, en el T-MEC se incorporó el Capítulo 23 correspondiente a esa esfera, en la cual se incluyeron los derechos fundamentales relativos al trabajo, protegidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Además de significar un avance importante, este eje rector se incorporó al diálogo social.

No obstante, en nuestro país el diálogo social se convirtió en una simulación. En cualquier espacio institucional en el que se convocaba a la sociedad civil, solo se le asignaba un papel de consulta, más no de decisión. En lo laboral, la corrupción trastocó el derecho al debido proceso y a la negación de sus derechos a las y los trabajadores, quienes quedaban sujetos a los acuerdos entre la parte patronal y las autoridades.

A partir de este nuevo acuerdo comercial, es de vital importancia recuperar el diálogo entre las y los actores que intervienen en él. El escepticismo será la tarea por vencer, en tanto la implementación de la reforma laboral no se refleje en mejoras en la vida de las y los trabajadores.

Los diversos intentos por colocar el diálogo social como una herramienta para que la democracia y gobernabilidad sea una realidad en el país ha sido complicado. El desencanto de la sociedad civil y la resistencia del actual gobierno deberán ser remontados, si logramos desde las organizaciones sociales, los sindicatos, especialistas, investigadores, entre otros actores más, construir una ruta de trabajo, reflexión, debate y propuesta que nos dé pauta para abrir un nuevo camino de diálogo social en el ámbito laboral y otros sectores sociales y que nos puedan ver como un referente colectivo de trabajo político.

Este documento es una aportación de la Red de Mujeres Sindicalistas (RMS) a la promoción de un diálogo que hoy se vuelve imprescindible. La situación social y económica del país lo prueban, y dentro del entorno laboral hoy existen procesos que lo muestran como una condición ineludible.

Red de Mujeres Sindicalistas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *