Por RICARDO DEL MURO

Escrito en OPINIÓN el 6/5/2024 

6/5/2024 ·

La fotografía como imagen simbólica de la celebración del primero de mayo en Palacio Nacional, cinco ancianos y dos jóvenes, que parecen ser sus nietos. La imagen no miente, es la mejor representación de las ruinas del corporativismo y los intentos del gobierno morenista que busca transformar, desde arriba, el sindicalismo mexicano. 

El presidente Andrés Manuel López Obrador y cinco representantes del sindicalismo mexicano, la mayoría septuagenarios, compartieron la mesa principal con los treintañeros Luisa María Alcalde, secretaria de Gobernación y Marath Baruch Bolañossecretario del Trabajo y Previsión Social.

Por edades, Napoleón Gómez Urrutia (80 años), dirigente del Sindicato Nacional de Mineros; Francisco Hernández Juárez (74 años), secretario general del Sindicato de Telefonistas desde 1976, hace 48 años, después de que encabezó una “lucha democrática” para derrocar al líder charro Salustio Salgado; además de Reyes Soberanis Moreno, presidente del Congreso del Trabajo y Juan Carlos Velasco Pérez, secretario de Acción Política de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), también setentones. 

La reforma laboral de 2019 estableció el voto libre, personal, directo y secreto para los procesos de negociación colectiva y la elección de dirigencias sindicales, pero allí siguen los ancianos, aferrándose al poder, siguiendo el ejemplo de Fidel Velázquez, el eterno líder de la CTM, que se mantuvo en el cargo hasta que murió infartado a los 97 años. 

A las puertas del Palacio Nacional, tras el evento conmemorativo del Día de los Trabajadores, Ricardo Aldana, dirigente del sindicato de trabajadores petroleros de la República Mexicana (STPRM), Martín Esparza Flores, del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y Alfonso Cepeda Salas, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) declararon abiertamente su apoyo a la candidata oficialista, Claudia Sheinbaum.

En esta ocasión, Carlos Aceves, secretario general de la CTM no estuvo presente en la ceremonia oficial porque, a los 84 años, busca mantener su curul en el Senado, como candidato plurinominal del PRI, y obviamente, ha expresado su apoyo a Xóchitl Gálvez

A mediados del siglo pasado (1962), José Revueltas escribió un ensayo donde afirmó que “la clase obrera mexicana, se proyecta en la historia de los últimos años del país como un proletariado sin cabeza, o que tiene sobre sus hombros una cabeza que no es la suya”. (ERA, 1980,75). 

En aquellos años, lo cierto era que el poder obrero en México tenía nombre y rostro: Fidel Velázquez, uno de los fundadores de la CTM que ya en 1937 había desplazado a los izquierdistas de Lombardo Toledano.

La CTM, bajo el liderazgo de Don Fidel, fue uno de los pilares del corporativismo del PRI y consiguió prebendas para la burocracia sindical, además de puestos públicos y candidaturas a cargos de elección popular para los líderes obreros, incluyendo varias gubernaturas.

Velázquez falleció en 1997, al tiempo que el corporativismo agonizaba ante el sindicalismo independiente. Dos años después, el “poder obrero” se evaporó cuando el gobierno de Carlos Salinas encarceló al líder petrolero Joaquín Hernández Galicia. 

Hasta la fecha, la gerontocracia controla la CTM y los sucesores de Don Fidel han mantenido el poder hasta morir: Leonardo Rodríguez Alcaine (1997.2005), Joaquín Gamboa Pascoe (2005-2016) y Carlos Aceves; aunque los ancianos extrañan al Patriarca porque la CTM ni sombra es de lo que fue, como dice una canción juchiteca.

Información publicada en https://lasillarota.com/opinion/columnas/2024/5/6/los-huerfanos-de-don-fidel-en-busca-de-madre-adoptiva-481458.html

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