Por Ivanna Ramos González

Miércoles 13 de Marzo de 2024

Aunque en los últimos años se han registrado avances importantes para mejorar la situación de las mujeres trabajadoras en el país, todavía hay un amplio margen para garantizarles condiciones laborales justas.

El pasado 1 de marzo iniciaron las campañas electorales para la Presidencia de la República, la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, la Cámara de Diputados, el Senado de la República y ocho gubernaturas, entre otros cargos de elección popular.

Es por eso que desde el Círculo Feminista de Análisis Jurídico A.C. (La Círcula), consideramos que es necesario recordar la situación en la que se encuentran las mujeres trabajadoras en México, ya que si bien en los últimos años han existido esfuerzos para mejorar la situación laboral en nuestro país, también es cierto que hay otros retos que son indispensables para poder mejorar las condiciones laborales y el acceso a derechos de las personas, tomando en cuenta el género, la raza, la condición socioeconómica y las preferencias sexuales, entre otras interseccionalidades y contextos.

La violencia y el acoso en el mundo del trabajo es uno de los temas en los cuales se ha avanzado dentro de la legislación mexicana, lo anterior, estableciendo la obligación de contar con protocolos de actuación en caso de que experimentar algún tipo de violencia dentro de los espacios laborales en de la Ley Federal del Trabajo (LFT).

Además, el Estado reafirmó este compromiso al ratificar el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este tratado es ampliamente protector de los derechos humanos, estableciendo, por ejemplo, una definición de violencia laboral que no se limita exclusivamente a la violencia sexual, también, establece que la violencia puede ocurrir dentro de las instalaciones del trabajo y en el transcurso para llegar éste, además de que es claro al mencionar que no es necesario contar con un contrato laboral para estar protegida por este tratado internacional.

Sin embargo, actualmente son pocos los centros laborales que cuentan con estos protocolos de prevención y actuación para casos de violencia, es por ello que es importante que lxs candidatos a la presidencia y a otros cargos de elección popular tomen en cuenta que es necesario armonizar las leyes secundarias respecto a los conceptos de violencia y acoso en los términos reconocidos en el Convenio 190, además, con el objetivo de incentivar el cumplimiento de la obligación que tienen los empleadores de contar con un protocolo, es importante poder establecer cuáles son los requisitos o parámetros mínimos con los que estos deben de contar.

Respecto al tema de conciliación vida laboral y personal, actualmente existen varios esfuerzos respecto al sistema nacional de cuidados, así como diversas iniciativas que buscan que las labores domésticas y de cuidados no recaigan de manera desproporcionada o exclusiva en la vida de las mujeres, un ejemplo de ello es la iniciativa que tiene como objetivo ampliar la licencia de paternidad.

Las mujeres aportan con sus labores domésticas y de cuidados 2.6 veces más de valor económico a sus hogares que los hombres. Al medir este trabajo en número de horas y en valor económico, las mujeres aportaron casi tres cuartas partes del total de esta actividad.

En tanto, es importante mencionar que, además de ser las principales responsables de las labores de cuidado, con base en el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred), por sexto año consecutivo las mujeres son el grupo más discriminado en la Ciudad, siendo la discriminación por embarazo en el espacio laboral una de sus principales manifestaciones.

Finalmente, es necesario posicionar que el acceso al trabajo digno no es igual para todas las personas. Si bien en los últimos años han existido avances importantes en materia de derechos humanos, como lo es la reforma laboral de 2019, la ratificación del Convenio 190 de la OIT, así como otras reformas a la Ley Federal del Trabajo, como la respectiva al aumento del salario mínimo y otras prestaciones, el acceso a la justicia varía considerablemente según la racialidad, la clase social, nivel educativo y género, entre otras interseccionalidades.

Los trabajos más precarizados los continúan realizando las mujeres, además, esta situación se agrava si se trata de mujeres indígenas y/o afrodescendientes, un ejemplo de ello es que el trabajo informal es uno de los campos con mayor participación de mujeres indígenas, representando un 30% más que los hombres indígenas y un 40% más que las mujeres no indígenas. Esta situación se caracteriza por tener salarios bajos y ausencia de prestaciones sociales.

Desde la Círcula, esperamos que dentro de las campañas electorales la agenda laboral feminista sea una prioridad para lxs candidatxs, ya que el acceso a la justicia y el pleno ejercicio de sus derechos humanos continúan siendo una deuda pendiente para un gran porcentaje de las mujeres trabajadoras en nuestro país.

*Ivanna Ramos González es abogada del Círculo Feminista de Análisis Jurídico (La Círcula)

Información publicada en https://www.eleconomista.com.mx/capitalhumano/Por-una-agenda-laboral-feminista-en-las-campanas-electorales-20240312-0083.html

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