2022-10-31

Por: Raymundo Cárdenas Hernández 

En su más reciente visita a México, el sindicalista británico, Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló: “Cuando la reforma laboral entró en vigor, calificamos estos avances como históricos. La prensa habló del mayor impulso a los derechos laborales de los trabajadores desde la Revolución Mexicana”, y se congratuló por los “ambiciosos avances” a favor de los trabajadores que se han dado en México en los últimos años. Habló, por ejemplo, de la revalorización del salario mínimo, de los avances en equidad de género y de la ratificación de convenios de la OIT relacionados con la libertad sindical y la contratación colectiva. 

La renovación del acuerdo comercial entre los países de América del Norte ha provocado un sacudimiento del mundo sindical mexicano. A partir de la entrada en vigor del T-MEC, y como resultado de las reformas laborales de 2017 y 2019, se ha comenzado a configurar un nuevo escenario en el mundo del trabajo y en las alianzas y relaciones del sindicalismo mexicano con el exterior, aunque siempre debemos de tener presente que en materia laboral lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. La marea del cambio llegó al mundo del trabajo. Cientos de noticias periodísticas dan cuenta de que el movimiento obrero tradicional, controlado por organizaciones que no defienden auténticamente los derechos laborales, ni permiten ejercer la libertad ni la democracia sindicales, está siendo sustituido por opciones democráticas, libres, novedosas y modernas, con capacidad para aprovechar las nuevas condiciones, lo que representa un auténtico renacimiento. A pesar de que las fuerzas neoliberales buscaban el fin del sindicalismo, las nuevas generaciones de trabajadores han descubierto que la verdadera organización funciona y es efectiva en la defensa y ampliación de sus derechos. Cada día se ven más organizaciones de trabajadores jóvenes buscando y ofreciendo solidaridad para recuperar prestaciones perdidas durante las últimas décadas, para aprovechar el nuevo escenario y ejercer a plenitud sus derechos.

Cada vez son más los trabajadores conscientes de que el Gobierno Federal actual viene aplicando una política laboral radicalmente distinta, con el objetivo de dignificar el trabajo, con la mejora de salarios y el respeto a la libertad sindical y a la democracia. Que a pesar de la pandemia, y de la inflación mundial, México está incrementando el empleo formal rebasando el techo de los 21 millones de trabajadores, con los salarios promedios más altos de los últimos tiempos; que llevó a cabo una reforma a la subcontratación que ha restablecido el reconocimiento de relaciones laborales de 3 millones de trabajadores, fortaleciendo al IMSS, y recuperado el derecho constitucional al reparto de utilidades. Todos los días en alguna empresa, fábrica o planta los trabajadores acuden a las urnas, para legitimar sus contratos, elegir a sus dirigentes, optar entre sindicatos o para dar respaldo a sus revisiones contractuales.  Se está convirtiendo en una costumbre la participación democrática de los trabajadores.

El gobierno sabe que uno de los mayores retos para llevar adelante estas políticas es evitar a toda costa las imposiciones y hacerlo a través del diálogo social. Más y más empresarios están convenciendose de que el combate a la desigualdad beneficia a todos, no sólo porque el incremento del poder de consumo ayuda a dinamizar la economía desde abajo y a proporcionar mejor clima para la inversión, también porque ingresos dignos se traducen también en menos violencia, en menos desintegración y en más seguridad en paz. Por ello es muy probable que en enero de 2023 se anuncien acuerdos con nuevos incrementos salariales.

La visita de Guy Ryder, director general de la OIT, fue una oportunidad para tener claridad sobre el interés global que en tiempos recientes ha despertado la transformación que México lleva en materia de libertad sindical, negociación colectiva, y justicia laboral. Quedó claro que con la Cuarta Transformación, el Estado mexicano ha adoptado tres Convenios de la OIT; el 98, que responde a las luchas históricas del sindicalismo democrático, y el 189 y 190, que se refieren a una de las demandas más sentidas por parte de las mujeres mexicanas y del movimiento feminista; la de contar con entornos laborales seguros, libres de violencia, y equitativos. Durante su participación, Guy Ryder destacó que las series de transformaciones laborales en México a lo largo de los últimos años no sólo han armonizado al país con sus compromisos internacionales en materia laboral, “han ido más lejos, como la revalorización del salario mínimo y medidas en favor de la inclusión y la equidad de género. Estos compromisos y avances posteriores a la reforma laboral son resultado de diálogo tripartito sólido y el compromiso social de todos los actores del mundo del trabajo”. 

En esa oportunidad, hasta el presidente del añejo Congreso del Trabajo, Reyes Soberanis, destacó que los sindicatos tienen el reto de ser protagonistas de un nuevo pacto social, con más beneficios para los trabajadores, e insertarlos en procesos de democratización, rendición de cuentas, como instrumentos de lucha y justicia que sirvan a los trabajadores y no una estructura que sirva a otros intereses, y finalmente, el dirigente de Coparmex, José Medina Mora, reconoció: “…que debemos construir todos un nuevo modelo de país, con crecimiento económico y desarrollo social y sustentable”, y la reforma laboral, es parte de ello.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *