Las empresas que no legitimaron sus contratos colectivos de trabajo podrán poner en las puertas de sus centros de trabajo: “Aquí no hay sindicatos ni contrato colectivo” y no será ilegal. | Manuel Fuentes
11/4/2023 ·
Por Manuel Fuentes
La mayoría de patrones en México, de los que hacen tres comidas, andan gozosos porque una buena parte de los trabajadores, este próximo 2 de mayo se quedarán sin contratos colectivos y lo que es más gustoso para ellos ¡sin sindicatos molestos!
Todo vino de una reforma laboral que se inventó en 2017 en tiempos de Peña Nieto para acabar supuestamente con los contratos colectivos de protección y los sindicatos blancos ó sea los llamados patronales. La idea de la reforma laboral era que los trabajadores pudieran tener facilidades para organizarse y armar su propio contrato colectivo pero la idea salió en sentido contrario porque ahora los protegidos serán los patrones.
Hay despachos que se venden como en el país del Norte, dispuestos a dar todos sus conocimientos para sus clientes que no legitimaron sus contratos colectivos y puedan quedarse por siempre así; es la buena fortuna del régimen de López Obrador, al que poco le interesa el tema laboral, eso nos dicen.
Los despachos de abogados mexicanos que suspiran como si vivieran del otro lado de la frontera presumen la conformación de gabinetes de juristas especializados en dejar morir a todo tipo de organización sindical o evitar la entrada de cualquiera otra.
El propósito de estos juristas ilustrados es lograr que las empresas asesoradas por ellos sean una especie de paraísos laborales donde eviten revisar anualmente salarios y cada dos años las prestaciones colectivas.
La idea de estos sofisticados abogados es que los gerentes hagan la función de representantes del patrón y de los trabajadores a la vez. Un proyecto de mucho riesgo que puede generar un conflicto real ante la desatención patronal.
Lo que habría que preguntarse es si nuestra reforma laboral, esa la que se pasea por algunos rincones del país, permite que los patrones puedan hacer a un lado a los sindicatos y a los contratos colectivos de trabajo simplemente por no haberse legitimado antes del 1º de mayo próximo.
La respuesta es sencilla, si lo pueden hacer. Bastará que observen las manecillas del reloj y ver la muerte silenciosa de sus Contratos Colectivos, y por ende de los sindicatos que ellos mismos crearon o que rentaron con un líder sindical de su confianza.
A partir del dos de mayo próximo las empresas que no legitimaron sus contratos colectivos de trabajo podrán poner en las puertas de sus centros de trabajo: “Aquí no hay sindicatos” “Aquí no hay contrato colectivo” y estas manifestaciones no serán ilegales.
Sé muy bien que son los sindicatos y no las empresas los que deben o debieron legitimar, pero en México solo 1 de cada 10 trabajadores tienen sindicato y contrato colectivo real. El resto, un 90% de las supuestas organizaciones sindicales son propiedad de las empresas. Uso la palabra “propiedad” porque formalmente son líderes sindicales, pero no lo son. Son simples empleados que firman todo lo que el patrón les pide. Están en su nómina para imponerle la voluntad que deseen.
En las legitimaciones no ha sido siempre la voluntad de los líderes sindicales que sus contratos se validen mediante el voto libre, personal, directo y secreto, sino que los propios empresarios sin la intervención de un sindicato real lo vienen realizando por su cuenta.
Estimo que al menos un 30% de las legitimaciones de Contratos Colectivos de Trabajo realizadas a la fecha se han materializado sin intervención de sindicatos reales. Todo se ha manejado desde las oficinas patronales manipulando a su antojo la firma de los secretarios generales para avalar la conversión de un contrato de protección a uno legitimado y legal, libre de toda sospecha de control patronal.
Es común que en los despachos patronales se presuma el arte de la legitimación de cuño propio, que en teoría es un espacio exclusivo de los sindicatos. Ellos, los patrones, arman el padrón de los trabajadores, el lugar de la votación, ponen las mamparas, las urnas transparentes y hasta organizan la identificación de los trabajadores que van a votar. Todo va en paz.
Los jefes de departamento de las empresas que impulsan esta modalidad corren la voz a todos los trabajadores que deben votar por el SI a la legitimación de su contrato colectivo. Les prometen un pequeño bono por su contribución. A algunos patrones les basta con amenazar a los trabajadores que, de no votar por el SI serán despedidos.
Todo va con el control patronal, limpian la mesa, aparentan un cambio. Presumen el voto secreto y solo es simulación. Dicen que ya no hay sindicatos blancos, pero siguen allí, reconvertidos. Hasta se dicen democráticos por haberse legitimado. Hasta se atreven a decir a manera de burla: ¡Viva la reforma laboral!
Tarde que temprano la organización auténtica de los trabajadores renacerá y romperá con estás simulaciones protegidas desde arriba. El agua por más que se obstruya siempre encontrará la salida.
Información publicada en https://lasillarota.com/opinion/columnas/2023/4/11/una-reforma-laboral-para-los-patrones-423625.html
