mayo 11, 2023

Un 1 de mayo contrastante: la sobrevivencia del sindicalismo corporativo y apatronado frente a manifestaciones de protesta de las y los trabajadoras/es.

1. Dos escenas que nos muestran la persistencia de las representaciones sindicales que han sido las responsables de la precariedad laboral, abandonando la defensa de los derechos de las/os trabajadoras/es, y que se aferran al poder del Estado.

A nivel nacional, una fotografía del presídium que encabezó el acto oficial: por un lado, los secretarios generales de la CTM, CROC, CROM, STRM (telefonistas) y el SNTMMSySRM (mineros), por otro, la Secretaria de Trabajo y Previsión Social y el Presidente de la República. Representantes de varias décadas, combinando su “combativa” labor sindical con la actividad política (los tres primeros priistas, los otros, perredista y morenista); todos ellos han sido varias veces diputados y/o senadores. Su posicionamiento sindical y su militancia política los ubica como parte de la cúpula “obrera” que conservó la paz laboral durante el modelo neoliberal, sustentada en el empobrecimiento de los trabajadores (una brutal caída del salario) y precarización de las condiciones de trabajo. Su pragmatismo político y sentido de supervivencia les induce a manifestar su reconocimiento al “Presidente obrerista”, ratificando su convicción en la estabilidad laboral y productiva.

En este acto simbólico, el Presidente y la titular de la STPS destacan los logros gubernamentales de la 4T, y se habla de la colaboración de los sindicatos, de su democracia, y de que “prácticamente no hay protestas sindicales”, dando por hecho lo que aun está en proceso, en disputa (ver Presidencia, 2023).

Una escena con fuertes invocaciones a los viejos pactos y sumisiones, pero indudablemente que hay diferencias. En el evento fueron invitados también otros representantes sindicales, los cuales sí tienen demandas y reclamos, y que fueron expresadas no en Palacio Nacional, sino en las calles.

Precisamente, en las aceras, ubicamos la otra escena de la persistencia y la invocación del sindicalismo antidemocrático, corporativo y “negociador” de los intereses de los trabajadores. El gobernador de Puebla abriendo “su desfile obrero”, junto con líderes del SNTE, SNTSA, FTP–CTM, FROC–Conlabor (que, según las crónicas, marchó el líder, pero ningún afiliado de sus organizaciones) y Catem. Es la marcha oficial, un gobernador que completa un periodo morenista, pero con una gestión más cercana con el prianismo y sembrando para las próximas elecciones.

En el evento de Palacio Nacional, el sindicalismo oficial solicitó la disminución de los impuestos en diversas prestaciones, y un mejoramiento de las AFORES; siendo enfático en el reto proveniente de los “vecinos del norte”, de sus exigencias derivadas de la integración comercial multinacional (aludiendo a las presiones derivadas del T-MEC y su Capítulo Laboral).

2. La permanencia de la cúpula sindical corporativa, ilustrada en estas dos escenas: el bajo número de contratos colectivos legitimados y su ratificación, nos muestran que aún estamos lejos de tener un sindicalismo democrático, que reivindique los derechos laborales y el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de remuneración, la precariedad solo podrá superarse a partir de un saneamiento real de esos sindicatos.

En las calles, nos narran los reporteros de los distintos diarios, miles de trabajadoras/es expresando sus demandas: aumento del salario por encima de la inflación respeto de los contratos colectivos, mejoramiento de los sistemas de seguridad social, no al pago de las pensiones en UMAs, rechazo al cambio de los trabajadores amparados en el apartado A hacia el B (que limita los derechos laborales). Contrastan las demandas de los sindicatos oficiales, que, con desidia, se restringen a solicitar la disminución del pago de impuestos en algunas prestaciones. Las respuestas de descontento y rechazo a la precariedad y violación a los derechos laborales es diversa, con intensidades y expresiones muy variadas. Veamos algunos ejemplos.

3. Destacan las demandas vinculadas a la jubilación, al pago de pensiones. Un problema que afecta a miles de trabajadoras/es. En México hay poco más de 18 millones de personas de 60 años y más (adultos mayores), un tercio de ellos sigue laborando; de los 12.2 millones que ya no laboran, solo el 32% son pensionados y jubilados. Respecto a estos últimos, la diversidad es muy amplia, y las condiciones de precariedad dependen de la institución a la que están adscritos: IMSS, ISSSTE, organismos de seguridad social de los estados, AFORES, grandes empresas (PEMEX, CFE, TELMEX), etc. La problemática incluye el pago en UMAs (lo cual disminuye el valor de la pensión), incrementos de lo percibido por debajo de los aumentos a los salarios de los activos, diferenciación del monto de la pensión en función del momento de la jubilación, amenaza de desaparición de pensiones pagadas por la empresa. A lo cual hay que agregar la calidad de los servicios de salud, con fuertes carencias. El 45 por ciento de las pensiones es igual o menor a un salario mínimo (datos obtenidos a partir de INEGI, 2023).

La precariedad de los adultos mayores es aún más aguda en dos grupos: a) en los 8.3 millones que no tienen actividad económica ni tampoco pensión, b) las mujeres, 6.5 millones que no perciben pensión y que se dedican a “labores del hogar”, es decir, trabajan pero no perciben un ingreso. El Programa de Pensiones para el Bienestar es un paliativo para enfrentar esta precariedad y vulnerabilidad, aun cuando sea un ínfimo ingreso.

Así, podemos valorar la relevancia de la lucha y organización que están impulsando los trabajadoras/os pensionados-jubilados, dos ejemplos de ello son: a) las acciones que han desarrollado las/os telefonistas, que rechazan las medidas tomadas por Telmex en connivencia con el líder sindical del STRM-UNT, b) el “Encuentro Nacional de Organizaciones en Defensa de la Seguridad Social Solidaria”, efectuado la semana pasada, y están llamando a una lucha contra la privatización de pensiones y el rechazo al pago con base en UMAs (Castillo, 2023).

4.  En el artículo anterior mencionábamos que en el proceso de legitimación había muy pocos rechazados (a la fecha 286) y que eran una expresión de repudio a los líderes que ostentaban la titularidad de los contratos colectivos, firmados sin conocimiento de los trabajadores -eran contratos de protección- y/o se habían impuestos por la fuerza y connivencia de sindicato y empresa. Habiendo casos emblemáticos, uno de ellos ha sido lo acontecido a partir de 2019 en la frontera norte, en la maquila de Tamaulipas, donde el descontento de las/os trabajadoras/es ante el deterioro salarial y las condiciones laborales condujo al desconocimiento de sus sindicatos y la conformación del Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores de Industrias, Movimiento 20/32, que a la fecha ha disputado y ganado la titularidad de varios contratos colectivos (Tridonex, Panasonic, entre otros).

Igualmente se puede mencionar al Sindicato Independiente Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la Industria Automotriz (SINTTIA), que en 2022 obtuvo la titularidad del contrato de General Motors en Silao, confrontando al sindicato de filiación cetemista. Cabe destacar que en la región existe ya un creciente movimiento de resistencia y organización de las y los trabajadoras/es en diversas empresas de Guanajuato (Fränkische, Yazaki, Mazda), buscando abandonar a los sindicatos y federaciones antidemocráticos y que han avalado condiciones laborales precarias.

En este contexto, hay que señalar que el capítulo laboral del T-MEC se ha convertido en un factor que posibilita la denuncia de las y los trabajadoras/es ante la violación a sus derechos sindicales y de trabajo, siendo utilizado a través del apoyo de las federaciones canadienses y estadounidenses. El Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida, que entró en vigor en 2021, ha sido utilizado en contra de cinco empresas estadounidenses (Tridonex, General Motors, VU Manufacturing, Unique Fabricating y Goodyear), Panasonic Automotive Systems (japonesa), Teksid Hierro/Stellantis (italiana); denunciadas por violación a los derechos laborales y sindicales (ver Juárez, 2023).  

Concluyendo, la persistencia del corporativismo y organizaciones sindicales apatronadas es fundamento de la precariedad laboral dominante en nuestro país, de los bajos salarios, y busca su continuidad de forma camaleónica, aferrándose al poder del Estado. Sin embargo, también hay resistencia desde abajo, de las/los trabajadoras/es, que están construyendo nuevas organizaciones.

*Doctor en Economía por la UNAM, trabajador académico en la UAP desde 1982 y actualmente integrante del Centro de Estudios del Desarrollo Económico y Social por la misma institución.

Información publicada en: https://www.e-consulta.com/opinion/2023-05-11/persistencia-del-corporativismo-y-resistencias-sindicales-ii

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