Mesa de Análisis “Evaluación de la justicia laboral en México. Avances, Desafíos y Oportunidades” convocada por el Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral, el 4 de marzo 2024, en la Comisión de los Derechos Humanos de la Ciudad de México

Por GJV/RMS/Comunicación

Buenas tardes. 

Hablar de derechos humanos, hablar de principio, es hablar de una corriente de pensamiento jurídica que se llama Just Naturalism, es hablar de la aceptación de la vinculación de las finalidades de la ley bajo un punto de vista sociológico con la decisión judicial. En consecuencia, cuando hablamos de derechos humanos tenemos que partir de una idea esencial, ¿qué se propone la legislación laboral regular en una sociedad? A mi juicio, y lo he venido diciendo en todas las pláticas, ya me lo han oído, todo el mundo presume el equilibrio de los factores de la producción capital y trabajo que eso es un discurso que le sirve a la parte empresarial para defender sus posiciones, pero nadie voltea a ver cuál es el otro lado y qué es lo que perseguiría la legislación laboral en relación a los trabajadores. Y ahí se nos olvida que, en relación a los trabajadores, la legislación apuntaba desde su surgimiento, pasando por la ley del 31, 70, 80 y ahora la de 2017 – 2019, pasa por una idea muy sencilla que es la protección del trabajador en sus condiciones de trabajo y la protección de la familia del trabajador. 

Si nosotros hacemos una, lo insisto mucho en esto, una lectura cuidadosa de la ley, aquí nos vamos a dar cuenta que ahí se hace esa protección. Uno de los principios rectores del derecho del trabajo es la tutela de los derechos de los trabajadores. 

No se puede decir este es un derecho humano y este no. Lo que se puede hacer es vincular los principios del Derecho Laboral con las finalidades del Derecho Laboral para la realización de los derechos humanos. 

Solo se tendrá trabajo digno si se respetan los derechos humanos contenidos en la legislación. Y un ejemplo muy completo de lo que vendrían a ser una especie como de guión, de cuáles son los derechos humanos, artículo segundo y tercero de la Ley Federal del Trabajo. Ahí están todos. ¿Qué derechos tienen para que una persona obtenga un trabajo digno? Se le tiene que respetar los derechos individuales, los derechos de seguridad social, los derechos colectivos, los derechos de capacitación, y no puede haber discriminación de ninguna especie, ni por género, ni de nada. Y ahí encontrarán. No hay un catálogo de decir estos son derechos humanos y estos no existen. ¡Es!

En el proceso de la decisión y de la aplicación de las normas, viendo los hechos expuestos y los derechos involucrados, tenemos que interpretarlos para lograr las finalidades que tiene el derecho laboral. Eso es el camino de la defensa de los derechos fundamentales y dentro de ellos, evidentemente, hay unos que son obvios, que la libertad, que la igualdad, que la negociación colectiva, que la continuidad en el trabajo, que la dignidad en el trabajo entendida como conductas al interior. Es decir, habría muchísimos que son evidentes y habrá otros que hay que hilarle más fino para evidenciarlos. Pero el ejercicio de la decisión judicial tiene que buscar siempre la finalidad para la que fue construido el Derecho Laboral, por eso el Derecho Laboral no es un derecho neutral, por eso el Derecho Laboral exige que las normas se interpreten en caso de duda a favor del trabajador, no los hechos, las normas, visto los hechos planteados y probados. Y entonces nosotros tenemos una serie de cuestiones, la tutelar, el indubio pro reo, la aplicación de la norma más favorable, la continuidad de la relación laboral, la buena fe, el no mentir, en fin, una serie de cosas que hay que involucrar. Pero, y aquí regreso un poco al tema, si me lo permiten, que nos reúne el día de hoy, es una idea que simplemente doy yo, no existe un catálogo.

Es uno de los grandes defectos de la instrumentación de la reforma laboral en nuestro país. Comparto con Pablo (Franco) la visión de que no hay laboralistas en el país. Pero sí me reclamo, porque lo estuvimos diciendo desde 2016, que se empezaba a discutir las reformas, que urgía que nos pusiéramos a involucrar universidades y centros de educación para que se establecieran estudios sobre derechos sociales.

Eso tiene siete años que se está diciendo y no se ha hecho nada. No ha habido un gobierno, ni federal, ni estatal que se vincule con las universidades públicas y les diga, oye, necesito que impulsemos este estudio para la capacitación de los operadores jurídicos, eso siempre se piensa, ¿no? ¿Por qué no las universidades van a pensar en cursos para capacitar dirigentes sindicales, trabajadores y empresarios pequeños y medianos? ¿Por qué siempre estamos pensando en la maestría, el doctorado y  todas estas cosas para presumirle, a quién? No nos hemos involucrado. Al gobierno que era el que le trocaba a mi juicio, impulsar el fenómeno de la instrumentación de la legislación laboral, simplemente no le importó. Y ese es un aspecto. No se estudia derecho social en el país porque al gobierno, incluye el actual, no le interesa que se estudie, y eso tiene consecuencias en la práctica cotidiana. No se difunde el derecho al trabajo tampoco. No existe un radio o una televisión o un programa que diga, oye, trabajador, ¿sabías que ahora hay un centro de conciliación y registro laboral? ¿Sabías que ahora hay un nuevo tribunal que te resuelve rápidamente? Nadie sabe nada. En este país el 90 por ciento de los trabajadores no está sindicalizado, y la inmensa mayoría de trabajadores de este país no sabe que hay una reforma nueva. 

En este país se cambió la Constitución, se metieron 500 artículos en una ley, y al día siguiente que se votaron no pasó nada. Nadie se enteró, nadie dijo nada, nadie dijo cómo estaba. Esos son reclamos que yo me hago a mí. Y entonces, el problema que tenemos es, ¿cuál ha sido la política pública para impulsar la reforma laboral? ¿Cuál? Para difundirla, para generalizarla, para convencer a los trabajadores de que ahora sí esta nueva reforma les van a hacer caso, que hoy ya no los van a reprimir, ni los van a correr, ni los van a aplastar en las empresas cuando quieran formar un sindicato, que ahora sí lo pueden formar y que les van a dar el registro bien y rápido y que no va a haber problemas. Entonces ahí tenemos un primer problema grave. Ciertamente no hay laboralistas, pero tampoco hay difusión de la ley, no existe difusión. Y mientras no exista difusión de la ley serán los mismos trabajadores y casi los mismos sindicatos de siempre los que seguirán moviéndose y cada quien de acuerdo al interés concreto que estén defendiendo. Sindicatos que históricamente fueron los sindicatos sometidos buscarán seguir bajo el control de sus masas de trabajadores para seguir en la marcha, misma dinámica. Y los que fueron independientes seguirán en su dinámica y hoy tienen una gran oportunidad de negociación y es lo que están haciendo. 

Pero esos ejemplos no significan la generalidad, no nos confundamos. Luego, siguiendo con el análisis de la reforma laboral, no hay, decíamos, no hay suficientes laboralistas, no hay capacitación suficiente, no hay difusión suficiente. Tenemos que involucrar a universidades, tenemos que involucrar a todos los organismos rectores de justicia, no solamente para educar a veinte o treinta, tenemos que masificar la difusión del derecho del trabajo. No sé cómo, pero lo tenemos que hacer o se tendría que buscar y a mí me parece que el gobierno es quien debería ser. Pero una cosa que sí debemos hacer y ya estamos en tiempo.

5 años que se votó, bueno casi 5, la ley ordinaria, yo creo que ya estamos en condiciones de hacer una evaluación de cómo funciona, no podemos decir es que tenemos que hacer, es que hay que dejar que pase más tiempo para llegar a una concepción más clara de cómo está el avance, no, no, no, no, no, el sistema está haciendo agua, nos guste o no nos guste, hay acumulación sistemático de rezago, silencioso en algunos lugares porque es muy lento pero en otros lados es dramático y perdón que lo diga, la Ciudad de México es el mal ejemplo de la instrumentación, la Ciudad de México a nivel local, de la instrumentación, de la reforma laboral, y entonces cómo es posible que esto suceda en una ciudad gobernada desde hace 22 años por los que se dicen defensores de los trabajadores, cómo es posible que esto suceda. Deberíamos de ser ejemplo, ejemplo en todos los tiempos. Lo dejo ahí y lo digo con sus palabras porque no es tiempo de voltear la cara una. Tenemos que reconocer cómo están las cosas, aceptarlas e inventarlas. Si decimos ser gente de izquierda, la primera cualidad que debemos tener es ser autocríticos y la segunda es ser unidos y reconocer que nos hemos equivocado. 

Siempre que elaboramos leyes mandamos llamar a los litigantes, pues a esos les encanta el pleito y alargarlo y cobrarle un montón de honorarios a sus clientes. Y entonces se elaboran leyes con dos graves defectos, caras en su instrumentación y lentas en su desarrollo. La pregunta que yo me hago ahora con el modelo de justicia laboral individual es, ¿podríamos tener un modelo más eficiente en términos de tiempo sin que costara más? Y mi respuesta es sí, pero no dejaron que se hicieron porque permeó la opinión, todo mundo siguió con la inercia de la conciliación y con la inercia de por escrito y que contestaran y que las pruebas y que la réplica y que la dúplica y ese farragoso lugar es un cuello botella espantoso en muchos lugares y en muchos sentidos. Entonces, una cosa que tendríamos que hacer es sentarnos con toda humildad, sentarnos con toda luminosidad a discutir cuál es el estado que guarda la reforma, cuáles son sus cuelles de botella y cuáles deberíamos enmendar, y modificarlos vía proyectos serios, sustentables, de ley, dejar de utilizar al Congreso de la Unión como un instrumento político para ser un instrumento regulador de la sociedad. 

Para terminar, dos cosas. Evidentemente que si para el sistema de justicia el Estado debió haber sido el gran impulsor para la cuestión colectiva, pues por supuesto que lo comparto plenamente. Que el Estado debió haberlo impulsado, haberlo promovido. Cuando yo tuve la fortuna de que mis padres vivieran en la época del cardenismo, decía, hombre, todos los campesinos y todos los trabajadores andaban organizándose porque el presidente tiraba a los niños.

es que necesiten patrones, pues orgánicense, es que las tierras, tómenlas. Había un liderazgo nacional por la defensa de los trabajadores y de los campesinos en aquella época. ¿Quién la podrá ejercer en este país? Es mi pregunta. ¿Quién? No veo. ¿Gestión colectiva estatal? Sí. ¿Quién? Eso se hace con personas, con seres humanos. Y bueno, dice Pablo, ya no empezaré por el lado del presupuesto, pues yo sí. Ya lo doy por hecho. Sí, ya lo das por hecho. 

Se iban a abrir 22 tribunales laborales federales este año, por el recorte presupuestal que el Congreso llevó a cabo se abren solamente 5, no se puede más. Quién salió perjudicado al final de la semana? De 22 a 5. Tenemos 61 jueces que ya aprobaron el examen listos para irse a la inscripción pero no hay dinero, y estamos hablando del sistema federal que es el ejemplo mejor organizado de instrumentación de la reforma laboral que hay. No hay estado que es igual con el sistema federal. Somos los privilegiados por organización, rendimiento, eficacia, eficiencia y estamos cortos. Bueno, presupuesto lo necesitamos. Necesitamos que haya.

Ahora que se vienen las campañas políticas, que se nos explique por parte de los candidatos cuál es la racionalidad que van a utilizar para impulsar el mundo del trabajo. Se habla de todos los temas, menos del trabajo en las campañas electorales. ¿Por qué? ¿Por qué lo ocultan? Las únicas noticias que yo he conocido el último mes en materia laboral es no tocaré a las Afores y no haremos ninguna reforma fiscal. ¿Y entonces de dónde va a salir el dinero para las pensiones? ¿De dónde va a salir el dinero para los salarios mínimos, para los grandes proyectos que están presentados si es que prosperan? Proyectos que entre paréntesis merecerían lecturas segmentadas por tema y de algunos de ellos muy complicados. Ojalá y pudiéramos un día llamar a una reflexión serena de ellos. En fin, hasta ahí dejo el comentario. Presupuesto, presupuesto, difusión, difusión.

Capacitación, capacitación, capacitación, respeto a la libertad y a la democracia, basta de jugar.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *