Por Alex Covarrubias-V
Martes 16 de Julio de 2024
Las industrias automotriz y energética se pueden convertir en pieza clave para el desarrollo económico de México en el próximo sexenio, sin embargo, para que ello sea efectivo se debe considerar en un marco de respeto a los derechos laborales y ambientales.
Claudia Sheinbaum, como presidenta del país, podrá tener en las industrias automotriz y energética, así como en sus empleados, algunos de sus mejores aliados. Podrán ser soportes de primer nivel en la intensificación de la construcción de un nuevo México. Pero su gobierno podrá tener en esas industrias y el futuro de sus trabajadores uno de los mayores desafíos.
El sentido de urgencia de esta realidad no puede exagerarse. Las industrias automotriz y energética están en el centro de la gran transición hacia nuevas movilidades, energías e industrias limpias que día con día se imponen como un imperativo por la gravedad del cambio climático. Juntas ocupan alrededor de 1.5 millones de los mejores empleos del país, en términos de calificaciones, especializaciones y salarios. Empero, se trata precisamente de los empleos que experimentarán las mayores presiones por los cambios hacia la electrificación del transporte, descarbonización de procesos e ingenierías y digitalización de las industrias.
Del lado de los activos, la industria automotriz mexicana (IAM), que da cuenta de dos tercios de esos empleos, es mucho lo que representa: Está entre las cinco más dinámicas del mundo desde la última crisis global (2008-2009), con una capacidad instalada para 5.1 millones de vehículos, 5.7 millones de motores y 2.4 millones de transmisiones anualmente. Es una plataforma de exportación única para Norteamérica, donde figura como su primer exportador, con cuya planta productiva se encuentra altamente integrada. La IAM, además de ser la quinta productora a nivel planeta y la cuarta mayor exportadora en autopartes, es la primera productora en América Latina.
Con la electrificación de las movilidades, México tiene que mostrar que puede ser un hub para la nueva industria. De otra manera podría perder su atractivo mientras fenecen y se van cerrando las plantas de motores de combustibles fósiles en las que el país se ha especializado. No será una tarea sencilla.
El probable cambio de gobierno en Estados Unidos y la revisión del T-MEC en los años subsiguientes podrán traer muchas presiones para que las inversiones en las nuevas industrias se mantengan allende la frontera.
Adicionalmente, la fabricación de vehículos eléctricos (VEs) lleva a prescindir entre 30 y 40% de la fuerza de trabajo en la medida en que se eliminan hasta tres cuartas partes de los sistemas y componentes de los autos tradicionales –como los sistemas de embrague, transmisión, liberación de gases, motores base petróleo, etc.–. Por si fuera poco, México ha perdido por lo menos dos décadas en prepararse y avanzar en estas direcciones, así como en desarrollar una estrategia para crear los empleos verdes que podrían ganarse con una transición justa planeada.
No es sólo que no se ha hecho prácticamente nada en desarrollo de baterías e infraestructura de carga para VEs; es decir, en el alma de éstos. Es que no se han apoyado proyectos para avanzar en investigación y desarrollo de VEs, como tampoco se ha estimulado la cadena de proveedores, ni las nuevas calificaciones y competencias que se requieren a nivel técnico en la fuerza de trabajo.
Una realidad paralela corre en materia de industria energética, pues México ha avanzado escasamente en energías limpias. El reporte 2023 sobre el progreso de la transición energética en el mundo de El Foro Económico Mundial, permite ubicar bien lo previo. Sobre un puntaje global de 65.2 puntos, México –al lado de los países de América Latina y el Caribe– alcanza 54.8 puntos. Ello indica que, en una década, México tuvo un progreso de 5%; el más bajo globalmente por regiones.
En tanto, el reporte 2023 de IEA e IRENA et al. es aún más severo. En un mundo que, dice el reporte, está fuera de curso en la transición, y en el que las políticas y las inversiones no se mueven correctamente, el progreso de México en energías renovables en 20 años ha sido insignificante: De 2000 a 2020 las energías limpias en el consumo total energético del país oscilo de 12.2 a 12.3 por ciento.
Enrique Peña Nieto se comprometió en los Acuerdos de Paris a desacoplar el crecimiento económico de la emisión de GEI, mejorar la capacidad adaptativa de 160 municipios e incrementar la resiliencia de la infraestructura y de los ecosistemas. Metas que en absoluto cumplió.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador colocó sus prioridades en otro sentido. Diseño el Plan Sonora de Energías Renovables, pero las entidades a quien confió su desarrollo han caminado con pies de plomo. La explotación del litio en donde el norte habría de ser un venero que abriría la brecha para las nuevas cadenas energéticas, por ejemplo, se ha vaciado en discursos sin substancia.
Claudia Sheinbaum tiene una claridad meridiana sobre todo esto, pues es una científica de alto nivel, especializada en estos temas. Por ello es altamente plausible el salto que anuncia tratará de dar al crear la Secretaría de Ciencia y Tecnología y ponerla en manos de Rosaura Ruiz. Con ella y el equipo que anuncia al frente de Economía, Energía, Recursos Naturales, Medio Ambiente y Hacienda es advertible desde ya cómo se empeñará en llevar a México por la transición pospuesta.
Su gran reto será substanciarla como una transición justa. Una transformación en la que las acechanzas y desafíos del cambio climático se convierten en oportunidades para todos. Empezando con los afectados, marginados y desplazados por el cambio climático y las decisiones de la transición misma. Continuando y cerrando con el relanzamiento de los derechos fundamentales laborales de los trabajadores, que para ser justos han de ser también derechos humanos y derechos ambientales.
*El autor coordina la Red Innovación y Trabajo en la Industria Automotriz Mexicana (RedItiam) y el Grupo Interdisciplinario de Transporte Eléctrico y Movilidades Avanzadas (TEAMs). Es miembro del TinkTank para el Transporte Eléctrico Estados Unidos-México de la Alianza MX de la Universidad de California y la SER.
Información publicada en https://www.eleconomista.com.mx/capitalhumano/Transicion-justa-transicion-con-los-trabajadores-20240715-0148.html
