Tamara Gutiérrez

Lunes 27 de junio 

La reforma laboral de 2019 del gobierno de la 4T discursivamente fue presentada como un avance en la libertad sindical y la perspectiva de género, pero en los hechos, ¿qué cambios ha traído para los derechos de las y los trabajadores?

La reforma laboral implicó una serie de modificaciones que pretendían apropiarse de las demandas legítimas que han levantado los movimiento obrero, de mujeres y la diversidad sexual, sin embargo, la forma en que se incorporaron presenta límites. No obstante, por el momento nos detendremos a examinar cada uno.

Susana Casado, de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), indica que en los comités ejecutivos de los sindicatos debe haber mujeres. Así, se estableció un porcentaje en función del número de trabajadoras que laboren para la patronal. No obstante, los cargos que ocupan regularmene son en la comisión de la mujer.

Pero el procentaje establecido no se ha visto reflejado. Un ejemplo es el SNTE, con 1.3 millones de trabajadoras y trabajadores de la educación, de los cuales el 70 % son mujeres y 15% se encontraban en el Comité Ejecutivo. Aunque hay que aclarar que una dirigente mujer no necesariamente implica un cambio -como es el caso de Elba Esther Gordillo-, pues se requiere la democratización de los sindicatos y que se retomen las demandas de las mujeres y la diversidad.

En la reforma, las patronales tienen la obligación de implementar un protocolo contra la violencia y la discriminación, pero, aunque la LFT establece el derecho a la no discriminación, se presentan casos como el de la docente Daniela Muñoz Jiménez, profesora de la Universidad La Salle, quien en 2020 denunció despido por transfobia. Otro caso reciente fue el de la profesora Galia Domínguez Velázquez, quien laboraba en el Centro Escolar Lancaster, a quien se le despidió por denunciar ante COPRED discriminación a un estudiante por su identidad.

Por otro lado, Susana Casado arguye que el 62% del personal conciliador es mujer y que en los tribunales laborales federales hay paridad. No obstante, aunque existan más funcionarias, esto no garantiza que los derechos de las mujeres y la diversidad sexual no se vulneren. Por el contrario, cada vez más altas funcionarias se han encargado de aplicar una política de precarización, como la directora general del DIF-CDMX, Esthela Damián, quien recientemente despidió a Montserrat Jiménez, integrante de la Agrupación Queremos Trabajo Digno, por organizarse contra la precarización laboral y demandar su basificación.

Además, ¿qué pasa cuando las mujeres trabajadoras se van a huelga y luchan por sus derechos? El ejemplo máximo es el caso del Sutnotimex, pues a más de dos años en huelga, el conflicto sigue sin resolverse, por lo que mujeres, madres trabajadoras, han sostenido sus campamentos. Mientras la Junta Federal le permite a Sanjuana Martínez, representante de la patronal, vulnerar el derecho a huelga.

Finalmente, el Convenio 190 de la OIT sobre violencia y acoso excluye la participación de las mujeres, refuerza la intervención del Estado y deja en manos de las patronales la prevención, a pesar de que realizan prácticas discriminatorias y represivas, además de propiciar condiciones deplorables para la mayoría de las mujeres y las disidencias sexo-genéricas.

La realidad de las y los trabajadores

La legislación no es suficiente para combatir la violencia contra nosotras, ni pone un alto a los despidos ni a la precarización laboral y de la vida. La realidad de las y los trabajadores está enmarcada por el matrimonio indisoluble del patriarcado y el capitalismo, pues pesan sobre nuestros hombros la opresión y la explotación. Lo cual tiene como resultado extraer la mayor ganancia de la explotación de los sectores más oprimides, como las mujeres y la diversidad sexo-genérica.

Aunque el gobierno y las patronales se pinten de violeta y usen la bandera de la diversidad, cada vez es más grande el desconocimiento de relaciones laborales, así como la negativa de derechos y despidos para las trabajadoras y lxs trabajadores de la diversidad, como es el caso de docentes de asignatura de la UACM.

Por otra parte, la promesa para las trabajadoras del hogar no ha sido cumplida, pues pocas tienen acceso a la seguridad social y aparece una larga lista en que los derechos no se garantizan.

Es urgente que el movimiento de mujeres y la diversidad sexual, así como el conjunto de la clase trabajadora luchen por una salida independiente, en cada escuela y centro de trabajo contra la violencia, así como contra la vulneración a derechos. Los sindicatos que se reivindican democráticos deben pelear por una vida digna para todes les oprimides.

Información publicada en: https://www.laizquierdadiario.mx/Reforma-a-la-LFT-sin-garantizar-derechos-para-las-mujeres-y-la-diversidad-sexual

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *