Los caminos truncos de la Reforma Laboral


Por Manuel Fuentes

4/4/2023 

Lo trunco es algo incompleto, mutilado, inacabado, es la sensación que obtenemos cuando se reflexiona sobre la actual reforma laboral. Desde sectores oficiales se dice que va caminando muy bien, que en todo el país ya se viene aplicando en los mejores términos, pero escuchando a quienes se enfrentan día a día a ella, queda una enorme decepción.

Ando en los espacios de la Universidad de Guadalajara, ahora estremecida por la muerte de Raúl Padilla, uno de los grandes precursores de esta institución e impulsor de la Feria Internacional del Libro. Me reúno en el escenario de la LXII Asamblea Nacional de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social, convocada por la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social, A.C. que dirige el doctor Ángel Guillermo Ruiz Moreno, un importante tratadista en materia de seguridad social.

Me sorprende gratamente que un gran número de los asistentes son jóvenes estudiantes que vienen de diversas partes del país para analizar la problemática del estremecimiento que vive el derecho laboral. A pesar del enorme calor que se siente en la ciudad de Guadalajara la mayoría viste de gala, de traje y corbata, y hasta de toga, para hacer honor a la crítica y al debate del estudio del derecho.

El doctor Ruiz Moreno es el primero en poner el desorden. Con una seriedad que impresiona señala que estamos cerca del 2 de mayo, que nos dará a conocer la realidad de cuántos contratos colectivos quedarán, la mayoría desaparecerá

Mientras lo escucho reviso las cifras oficiales a la fecha, que alcanzan los 14 mil 739 contratos colectivos de trabajo legitimados, contra la cifra ahora señalada por la autoridad de 127 mil en existencia, que revela el mundo laboral que nos espera en aquella esquina que ya se asoma. La mayoría de los trabajadores expuestos, como han estado siempre, se quedarán sin contratos colectivos reales, impactando los derechos y las condiciones de los trabajadores, elevando la precariedad laboral sin sindicatos auténticos.

Será el develamiento de una obra de teatro, el dos de mayo de la reforma laboral, de la que ya sabemos su contenido. Una especie de desierto donde las empresas, en un 80%, se regocijarán de quedarse sin contratos de protección, y manejar por ellos mismos sus relaciones laborales. En otras palabras: ¡Hágase lo que diga mi patrón!

El dos de mayo próximo se descubrirá lo que ha sido siempre el modelo laboral mexicano, del “no pasa nada”, en el que los principios del derecho laboral, de los que defiende tanto su existencia el magistrado Héctor Mercado López, existirán únicamente en algunos contratos colectivos legitimados y en libros laborales de los antiguos.

Suena fuerte lo que afirmo, pero si los obreros carecen de sindicatos y contratos colectivos reales, los patrones seguirán haciendo de las suyas. Pagando salarios y prestaciones que se encuentran en el piso de las calles más sucias, o al evadir obligaciones como inscribir y pagar la seguridad social. Para luego despedir sin indemnización a los trabajadores, al fin que en los Centros de Conciliación todo se abarata, hasta los derechos laborales.

Allí donde todo se regatea, en los Centros de Conciliación, al fin que casi siempre los trabajadores entran solos, porque la autoridad repudia estén presentes sus defensores, y se enfrenten a representantes de empresa con experiencia para achicar derechos. Una batalla desigual, al obrero se le da un palillo de madera para defenderse, y al patrón puede representarlo un experto abogado, al que se le da una espada de metal para que haga realidad la reforma laboral a su manera.

Mientras reflexiono sobre los embates perdidos del derecho laboral, escucho al doctor Ruiz Moreno que señala las críticas que se formulan por la reforma laboral, y dice: “…en tanto que otros más hasta utópica la eventual materialización fáctica de la Ley Federal del Trabajo reformada y vigente; además se han efectuado diversas enmiendas de gran calado que en realidad no han funcionado adecuadamente, como son el tema de las trabajadoras del hogar o bien del outsourcing”.

De inmediato vienen a mi mente los legisladores y representantes de gobierno que presumen las reformas en favor de las trabajadoras del hogar recientemente plasmadas en leyes iluminadas con muchas luces, pero que a la hora que se pretenden hacer efectivas, esas luces no prenden. Ellas me dicen: son leyes de foco fundido. Los jurisperitos dicen en voz grave: son letra muerta.

¿Por qué la mayoría de las trabajadoras del hogar no tienen seguridad social a pesar de que las leyes laborales sí les otorgan ese derecho? Es un misterio que se devela en las cavernas de la mentira. Los legisladores aprueban el “qué”, pero el “cómo”, se les enreda entre los dedos y la demagogia.

Por aquí estuvo el Consejero de la Judicatura Federal Sergio Javier Molina Martínez, quien señala que todo está bien. Que las reformas laborales, con muchos retos van viento en popa. Yo abro los ojos sorprendido, porque las visiones no son las mismas desde arriba, de quienes prueban la sopa de la reforma laboral, a pesar de estar empezando, se encuentra fría y descompuesta.

El consejero dice de manera contradictoria que no debemos permitir que nos dicten las políticas laborales del exterior, él aclara que lo expresa como opinión personal. Que deberíamos tener nuestro propio mecanismo de respuesta rápida para hacer efectivos los reclamos de los sindicatos y trabajadores en México.

Mientras lo escucho, me pregunto por qué si el consejero Molina dice que funciona de maravilla la justicia laboral en México, para qué quiere un mecanismo nacional que obligue a los patrones a respetar los derechos obreros y no depender de la maquinaria del T-MEC.

¿Entonces la reforma laboral que tenemos es de entelequia? Puede ser pregunta o afirmación, como se quiera, pero todos queremos realidades, no imaginarios. Como dirían mis amigas las y los trabajadores: ¡ya basta!

Información publicada en: https://lasillarota.com/opinion/columnas/2023/4/4/los-caminos-truncos-de-la-reforma-laboral-422610.html

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